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Qué Rico Pan: 38 años de historia y un nuevo local que crece en La Barra

Con 38 años de historia, Qué Rico Pan consolida su expansión con un segundo local en La Barra y una propuesta que combina tradición familiar, pan artesanal y nuevos hábitos de consumo.

En el programa Como Pez en el Agua, Marcos Grolero y Carla Tchintian entrevistaron a Mathías Luengo, referente de Qué Rico Pan, un proyecto familiar con casi cuatro décadas de trayectoria en Maldonado que hoy atraviesa una nueva etapa de crecimiento.

La historia comenzó hace 38 años, cuando los padres de Mathías elaboraban pan en casa y lo vendían en bicicleta. Luego llegó el puesto en la feria y, más tarde, el primer local en avenida Artigas, siempre en el mismo punto. Desde entonces, la panadería se caracterizó por una mirada distinta: panes integrales, de espinaca, remolacha o ajo, cuando ese tipo de productos aún no formaban parte del consumo cotidiano.

Luengo creció literalmente entre harinas y canastos de pan. “Me acunaban en la panadería”, recordó entre risas, al evocar una infancia marcada por los mandados, el barrido del local y las primeras tareas junto a su madre, Mariela, quien dejó una impronta clave en el perfil del negocio: productos artesanales, recetas heredadas y una fuerte identidad familiar.

Hace nueve años, tras vivir cuatro temporadas en Brasil, Mathías decidió volver a Maldonado para acompañar a su madre y asumir un rol más activo en la gestión. El primer intento de reconversión apuntó a una propuesta orgánica y de almacén natural, pero el proyecto terminó encontrando su rumbo con el desarrollo de menús saludables y delivery, una línea que se consolidó y permitió sostener el crecimiento.

La gran novedad llegó hace casi un año con la apertura del segundo local en La Barra, una decisión que implicó inversión, reformas hechas a pulmón y una lectura clara del entorno. “Punta del Este no me cerraba; La Barra sí, por su movimiento y su público”, explicó. El nuevo espacio se diseñó desde cero, con una estética ligada al mar, el deporte y el arte, buscando generar un ambiente acogedor y reconocible.

Las diferencias entre ambos locales responden también a los hábitos de consumo. En Maldonado predomina el pan tradicional y el menú diario; en La Barra, el café de especialidad, los laminados franceses y los productos sin gluten. “Son públicos distintos y hay que entenderlos”, señaló Luengo, al detallar que muchas elaboraciones sin gluten solo se producen para la sede costera, donde la demanda es sostenida.

Entre los productos más elegidos se destacan el pan integral en Maldonado y el pan de masa madre en La Barra. En el rubro rotisería, una marca registrada del emprendimiento, las tartas lideran las ventas: espinaca y calabaza encabezan el ranking general, seguidas por pescado, berenjena y pascualina, siempre con materias primas frescas, como el pescado traído directamente del puerto.

Hoy, Qué Rico Pan mantiene su esencia: panadería artesanal, precios accesibles y una lógica de trabajo basada en vínculos de confianza, tanto con el equipo —muchos con más de ocho años en la empresa— como con los clientes. “El pan no puede dejar de ser la vedette”, afirmó Luengo, convencido de que el futuro del rubro está en volver a lo simple, a lo artesanal y a lo auténtico.

El mensaje final es claro y contundente: valorar el pan hecho a mano, el que dura poco pero alimenta mejor. “Un pan que vence dentro de un mes no puede ser bueno”, sentenció. Y cerró, fiel al nombre del negocio, con una invitación directa: seguir comiendo pan rico, pan de verdad.


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