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Los desayunos del mundo, cultura en cada plato

Los desayunos reflejan la cultura, el clima y el ritmo de vida de cada país. En su columna gastronómica, Marcela Baruch recorrió costumbres de distintos rincones del mundo y compartió recomendaciones para viajeros.

La gastronomía también se descubre a primera hora del día. En una nueva entrega de la columna Las Cocinas del Mundo, en el programa En la Punta de la Lengua, conducido por Maru Ramírez, la periodista y especialista en gastronomía Marcela Baruch propuso un recorrido por los desayunos tradicionales de distintos países, mostrando cómo cada cultura construye su primera comida del día a partir de su historia, su geografía y sus formas de vida.

Lejos de existir un único modelo de desayuno, Baruch explicó que los hábitos alimentarios responden, muchas veces, a las necesidades de cada sociedad. Recordó, por ejemplo, la sorpresa que despertó en Guadalajara ver a trabajadores desayunando las tradicionales tortas ahogadas, un plato abundante con carne, salsa y especias. «Son desayunos muy calóricos porque muchas personas comienzan muy temprano y recién vuelven a comer cuando termina su jornada laboral», señaló.

Del café con leche uruguayo a los huevos mexicanos

En Uruguay, comentó, predomina un desayuno mucho más liviano, basado en café con leche, tostadas, bizcochos o medialunas, aunque en el medio rural siguen siendo habituales preparaciones más contundentes, con carne, huevos o papas antes de comenzar el trabajo en el campo.

También destacó cómo los hábitos locales han ido cambiando con la incorporación de productos como la palta, los huevos o frutas tropicales. «Hace algunos años el consumo de palta creció de forma impresionante y hoy forma parte del desayuno de muchísimas personas», recordó.

Al recorrer América, Baruch señaló que el maíz y los frijoles aparecen como ingredientes centrales en numerosos países. Entre sus preparaciones favoritas mencionó los tradicionales huevos divorciados mexicanos, servidos con salsa roja y verde, además de los frijoles refritos que forman parte de la cocina cotidiana de México y de otros países latinoamericanos.

Japón, una forma diferente de empezar el día

Uno de los capítulos más llamativos de la charla estuvo dedicado a Japón, destino que Baruch visitó recientemente con sus viajes gastronómicos. Allí descubrió desayunos muy diferentes a los occidentales, compuestos por sopa de miso, pescado grillado, arroz, vegetales encurtidos, algas y preparaciones de huevo.

«Al principio fue un desafío, pero después me sentí muy bien físicamente, más liviana y con mucha energía», contó. Según explicó, la cultura japonesa presta especial atención al equilibrio de los alimentos y al momento del día en que se consumen para favorecer el bienestar.

La especialista también destacó el perfeccionismo que caracteriza a la gastronomía japonesa. «Ellos entienden que la excelencia está en la repetición. El que hace ramen hace solamente ramen; el que hace tempura hace solamente tempura. Así perfeccionan cada preparación», afirmó.

Europa entre panes, pastelería y chocolate

El recorrido continuó por Europa, donde predominan las preparaciones a base de trigo. Baruch mencionó la reconocida pastelería danesa, con rolls de canela y masas hojaldradas, además del clásico desayuno español con pan, tomate, huevo y los tradicionales churros acompañados por un espeso chocolate caliente.

En Italia, agregó, el café ocupa un lugar central junto a galletas y productos de panadería, mientras que cada región mantiene costumbres propias que reflejan siglos de tradición gastronómica.

Consejos para quienes viajan buscando buena comida

Además de hablar sobre platos típicos, Baruch compartió recomendaciones para quienes organizan viajes con foco en la gastronomía. Contó que suele elaborar listas personalizadas de restaurantes para quienes le consultan y sugirió utilizar herramientas como Google, la plataforma 50 Best Discovery o la aplicación de la Guía Michelin para encontrar opciones confiables.

También explicó que conseguir una mesa en algunos de los restaurantes más prestigiosos del mundo puede requerir meses o incluso más de un año de espera. Sin embargo, recomendó no descartar la posibilidad de acercarse personalmente al establecimiento. «Puede haber una cancelación de último momento o mesas reservadas para quienes llegan sin reserva. Vale la pena intentarlo», aconsejó.

Antes de despedirse para emprender un nuevo viaje, Baruch adelantó que ya prepara nuevos destinos gastronómicos para el próximo año y prometió seguir compartiendo experiencias que permitan descubrir el mundo a través de su cocina.


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