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Christian Ortega presenta un disco nacido del camino entre Punta Negra y Maldonado

El músico habló con Acu Iribarren en Pura Vida sobre Andar, un disco de diez canciones que recorre sus últimos años y amplía su búsqueda hacia nuevos géneros y sonoridades.

Christian Ortega atraviesa una etapa de expansión artística. Después de presentar sus canciones progresivamente en plataformas digitales y de generar distintas instancias de escucha, el músico llevó Andar al escenario con una formación que le permite acercarse en vivo a la sonoridad del disco, sin perder el carácter íntimo de sus canciones.

En diálogo con Acu Iribarren en Pura Vida, Ortega repasó el proceso de creación del álbum, su vínculo con la docencia, la influencia de Rocha en su identidad artística y una concepción de la música que busca transmitir mensajes vinculados con la esperanza, el crecimiento personal y la posibilidad de compartir.

“Los discos los vivo como etapas de la vida”, explicó el músico. Andar reúne diez canciones que reflejan sus vivencias desde 2021 hasta el momento de su lanzamiento. El nombre también remite a un período marcado por los desplazamientos entre Punta Negra y Maldonado, primero en ómnibus y luego en moto, mientras componía buena parte de las canciones.

El álbum comenzó a tomar forma con la publicación del sencillo Andar, en junio de 2025. A lo largo de ese año Ortega fue lanzando otros tres sencillos hasta publicar el disco completo el 25 de diciembre. La producción reúne diferentes influencias: desde la música folclórica latinoamericana, presente también en su primer trabajo, hasta la canción pop, el rock, el jazz y elementos experimentales con programación. “Es un disco como más abierto musicalmente”, señaló.

No todas las canciones fueron compuestas durante el mismo período. Algunas fueron recuperadas de etapas anteriores y encontraron en Andar el contexto sonoro que necesitaban. Es el caso de Si me permitís soñar, una composición de 2014 con influencias del jazz que no había encontrado lugar en su primer disco.

Una búsqueda que también se volvió visual

El proyecto no se limitó a la música. Ortega buscó ampliar el universo de Andar mediante videoclips y espacios de escucha que permitieran acercarse al disco de una manera diferente a la dinámica de consumo inmediato de las plataformas.

Los primeros videos fueron realizados junto al fotógrafo y filmmaker Mate Moreira. Andar fue filmado principalmente en Playa Grande y Punta Negra, con escenas registradas también en la casa del músico y aprovechando los momentos de luz del atardecer.

El videoclip de Fruto y ofrenda, en cambio, tomó un camino visual diferente, acorde con el carácter más rockero de la canción. Fue realizado en un bosque y contiene referencias al universo de El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.

Ortega reconoció que ponerse frente a una cámara significó un desafío y que al principio se sintió como un principiante. Sin embargo, decidió disfrutar el proceso y encontró mayor comodidad al trabajar junto a alguien de confianza.

“Cuando filmás con alguien con quien tenés confianza ya cambia el panorama”, explicó.

La música y el paisaje de Rocha

Aunque vive en la zona desde muy pequeño, Ortega nació en Rocha y mantiene un vínculo fuerte con ese territorio. Para el músico, existe un “temple particular” asociado a quienes provienen de ese departamento, relacionado con el mar, el campo y la naturaleza.

Actualmente vive en Punta Negra, un entorno que considera conectado con ese paisaje rochense. Esa relación con el territorio también aparece en su manera de crear. “Creo que está como conectado, la canción con el entorno y el paisaje del lugar”, expresó.

En Andar, esa búsqueda se traduce en una combinación de estilos que no responde a una decisión previa de encasillar cada canción en un género determinado. Según contó, la sonoridad suele aparecer naturalmente durante el proceso de composición, a partir de un rasgueo, una secuencia de acordes o influencias musicales que quedan incorporadas de manera inconsciente. “Me voy dejando guiar un poco por la canción”, explicó.

De la música a la docencia

Uno de los momentos más significativos de Andar está relacionado con la docencia. La canción que da nombre al disco incluye un coro de niños que fueron alumnos de Ortega durante sus primeros años de trabajo en un colegio.

El músico contó que compuso Andar durante el primer año en que comenzó a trabajar allí y que, después de cuatro años compartiendo con los estudiantes, decidió invitarlos a participar de la grabación. “Es un regalo maravilloso tenerlos ahí presentes”, afirmó.

Su vínculo con la educación surgió casi de manera inesperada. Antes de dedicarse profesionalmente a la música estudió Gastronomía y también comenzó la carrera de Educación Física, con la intención de convertirse en docente. Una de las materias en las que obtuvo mejores resultados fue Didáctica, algo que terminó reforzando una vocación que posteriormente encontró su camino en la enseñanza de guitarra.

Con el tiempo comenzó a dar clases particulares, trabajó en distintos institutos y finalmente llegó a la enseñanza primaria. Según explicó, la experiencia docente también modificó su propia manera de entender el aprendizaje. “Te vas dando cuenta que en realidad te enseñan mucho más de lo que vos transmitís”, señaló.

Para Ortega, esa conexión entre música y educación permite dejar una huella que trasciende una canción. La posibilidad de que sus estudiantes participen de una grabación y compartan un escenario representa, para él, una forma de sembrar una semilla a través del arte.

Canciones que nacen de procesos personales

El músico definió sus composiciones como autobiográficas, aunque aclaró que eso no significa que estén desconectadas de lo que sucede a su alrededor. Sus letras nacen muchas veces de diálogos internos y procesos personales, pero también de las experiencias y situaciones que lo conmueven.

Ese enfoque se refleja en el carácter de sus canciones, que suelen abordar cuestiones vinculadas con la esperanza, el crecimiento personal y una mirada positiva sobre la vida.

Ortega explicó que no se siente identificado con una canción de protesta centrada exclusivamente en señalar aquello que no funciona. Su elección artística pasa por reconocer esas situaciones y, al mismo tiempo, poner el foco en aquello que puede construirse.

“Eso forma parte de lo que yo elijo transmitir”, afirmó.

En ese sentido, entiende la música como una herramienta capaz de dejar algo en quien escucha. “Yo confío mucho en que la música siembra semillas en el corazón de las personas”, sostuvo.

Un formato más cercano al sonido del disco

Para llevar Andar al escenario, Ortega eligió una formación de trío integrada por guitarra, batería y flauta traversa. Martín Muguerza lo acompaña en batería y Bettina Lain en flauta.

El formato busca conservar la intimidad de las canciones, pero al mismo tiempo sumar una mayor presencia rítmica. El propio músico lo definió como una especie de híbrido entre un espectáculo “unplugged” y uno enchufado.

La presentación del disco se realizó en el Teatro de la Casa de la Cultura de Maldonado, con la cantante y compositora argentina Anto Maggioni como artista invitada y la participación de músicos invitados. Días antes, Ortega también había participado como apertura del espectáculo Década y media, de Florencia Núñez, en el Teatro Unión de San Carlos.

Además, durante la entrevista adelantó que está preparando un homenaje a John Lennon para el 31 de octubre en la Casa de la Cultura de Maldonado. La referencia al músico británico estuvo presente también en el cierre de la entrevista, cuando Ortega interpretó junto a su guitarra un fragmento de Watching the Wheels.

Para Christian Ortega, el encuentro con el público sigue siendo una parte esencial del recorrido de una canción. Después del trabajo de composición, grabación y publicación en plataformas, el escenario permite completar ese proceso de una manera diferente: “El vivo tiene otra magia”.


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