Entrevistas

Walter Blanco y la historia de Darwin detrás de un mural

Walter Blanco recorre su vida artística, desde Pan de Azúcar al mundo, reflexiona sobre crear y vivir del arte, y revela la historia de Darwin detrás de un mural icónico.

En el programa En la Punta de la Lengua, el artista plástico y muralista Walter Blanco compartió una charla tan extensa como intensa, marcada por la memoria, la vocación temprana y una trayectoria que lo llevó desde Maldonado a escenarios internacionales poco habituales para un pintor.

Nacido en Pan de Azúcar y criado en San Carlos, Blanco se define como “nacido allá y criado acá”, una identidad híbrida que atraviesa su obra. Sin antecedentes artísticos familiares, encontró en el dibujo una forma temprana de expresión. “En jardinera, con la maestra Diosma, dibujé a la pequeña Lulú. Me acuerdo patente”, relató, señalando ese momento como el inicio de un camino autodidacta que nunca se detuvo.

Además de la pintura, su recorrido incluye la música. Fue baterista y trabajó junto a Fabiana Cantilo, con quien recuerda anécdotas de giras improvisadas y escenarios compartidos. Sin embargo, con el tiempo decidió correrse de la noche y enfocarse de lleno en el muralismo y la pintura, un giro que definió su presente creativo.

Blanco reflexionó sobre una tensión central en la vida de los artistas: crear para vender y crear para uno mismo. “Una cosa es pintar para hacer dinero y otra es pintar una obra que sé que no voy a vender”, explicó, defendiendo la idea de que el arte puede —y debe— dialogar con lo comercial sin perder profundidad, apoyándose en recursos como la psicología del color y la ruptura deliberada de reglas clásicas.

Su obra lo llevó a lugares impensados: pintó en Francia, trabajó en espacios vinculados a Christian Dior, expuso en Grasse, intervino en ámbitos relacionados con la industria del perfume y participó en proyectos internacionales con National Geographic, incluyendo experiencias artísticas y educativas en los arrecifes del Caribe tras el paso del huracán Iota.

En Maldonado, su huella es visible en decenas de murales, aunque él mismo admite no llevar la cuenta. Entre todos, hay uno que sobresale: el Sol de los Cuatro Mares, ubicado en la península. La obra, ampliamente fotografiada por turistas, está inspirada en una historia poco conocida: el paso de Charles Darwin por la zona. Según relató Blanco, Darwin identificó allí un punto de energía especial, lo que motivó la orientación simbólica del mural con los puntos cardinales. “Nadie sabe eso, pero estuvo ahí”, afirmó.

Cuatro Mares. Crédito foto @martajquagliagambini.
Cuatro Mares. Crédito foto @martajquagliagambini.

Uno de los hitos más reconocidos de su carrera es Pintando la Antártida, un documental iniciado en 2012 que retrata la vida cotidiana en la Base Artigas y que fue premiado en Uruguay y el exterior. “Nunca pensamos en ganar premios; lo importante era contar la historia”, sostuvo Blanco, destacando el valor humano y testimonial del proyecto.

Consultado sobre cómo le gustaría ser recordado, Blanco evitó definiciones solemnes. Dijo vivir el presente, seguir creando y dejar que las obras hablen por él. Al cierre, fiel al espíritu del programa, dejó un mensaje directo: “Que los políticos hagan las cosas justas por el motivo correcto”.


+ Entradas de programa: En la Punta de la Lengua
WhatsApp