Sabores que resisten: la ruta venezolana de Marcela Baruch
Desde Venezuela, Marcela Baruch comparte un viaje sensorial por sabores, mercados y restaurantes que revelan una gastronomía en plena evolución, marcada por identidad, resistencia y profunda raíz cultural.
En el programa En la Punta de la Lengua, Marcela Baruch volvió a cumplir su rol de anfitriona del mundo desde la cocina. Esta vez, la especialista en turismo gastronómico habló en vivo desde Venezuela, a media hora de Caracas, donde realiza un viaje de reconocimiento para su proyecto Las cocinas del mundo.
Baruch explicó que el objetivo del viaje es doble: evaluar destinos que puedan sumarse a futuras rutas gastronómicas y, al mismo tiempo, contarle al público una realidad distinta del país. “Escuchamos muchas historias de Venezuela, no siempre felices. También es importante mostrar lo que está funcionando y lo que invita a conocerla”, señaló, destacando el ánimo, la hospitalidad y la alegría con la que los turistas son recibidos.
Uno de los conceptos centrales de su relato fue el de la “cocina de la resistencia”. Lejos de una lectura política, Baruch lo definió como la decisión de cocineros y empresarios gastronómicos de quedarse, apostar y crecer en su propio país. En Caracas y en ciudades como Valencia, observó un movimiento sólido de restaurantes que prosperan, innovan y sostienen una identidad local fuerte, incluso en contextos adversos.
Contrario a la idea de una cocina de emergencia, Baruch subrayó que la gastronomía venezolana se apoya en recetas de larga cocción y gran patrimonio cultural. Platos como el asado negro, las sopas —presentes incluso en el desayuno—, los hervidos y las salsas a base de ajíes muestran una cocina profunda, sabrosa y cargada de historia. “Les gusta cocinar, les gusta el picante y tienen un recetario muy amplio”, explicó.
Las arepas y cachapas ocupan un lugar central, acompañadas de quesos frescos de leche cruda preparados para consumo inmediato. Pero también hay espacio para expresiones más contemporáneas: ceviches costeros, menús degustación basados en ajíes autóctonos o propuestas que parten del humo, la leña y los sabores andinos, llevados a restaurantes de diseño y nivel internacional.
Baruch destacó el trabajo de chefs que toman la cocina de tierra como base creativa. Desde menús que giran en torno a pimientos dulces y picantes hasta proyectos centrados en el cordero y la cocina ahumada, la gastronomía venezolana actual combina raíz y sofisticación. “Son restaurantes que podrían estar en cualquier ciudad del mundo, pero con identidad propia”, afirmó.
El universo dulce también sorprendió. Yogures de leche de oveja, preparaciones tradicionales andinas como los aliados, chocolates de cacao criollo y proyectos sociales liderados por mujeres productoras revelan una riqueza poco conocida fuera del país. “Es una cocina muy regional, con nombres propios y productos que no siempre llegaron con la migración”, explicó.
Para Baruch, el valor de esta escena gastronómica se multiplica por las dificultades para viajar y mostrarse al mundo. Las restricciones, las visas y la falta de circulación internacional hacen que cada avance tenga un peso especial. “Para los que venimos, cobra todavía más valor”, reflexionó.
Todo el material del viaje será compartido en sus redes sociales, donde invita a acercarse a Venezuela desde otro lugar y animarse a conocerla. Además, dejó abierta la puerta a un futuro libro sobre estas rutas gastronómicas latinoamericanas, aunque, entre risas, admitió que primero necesita “viajar un poco menos”.
- Podes seguir el viaje a través de Instagram
- @marcelabaruch
- @lascocinasdelmundo
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