La Proveeduría: producto local y cocina con identidad
En el programa Como Pez en el Agua, conducido por Carla Tchintian, pasaron por los estudios de Radio Viva dos referentes de La Proveeduría: una de sus propietarias, Cata Migone, y la chef ejecutiva Delfina Moyano. La charla recorrió el origen del proyecto, su filosofía gastronómica y las novedades que marcan una nueva etapa de crecimiento.
La historia de Cata con la gastronomía empezó temprano. Criada en Punta del Este, aprendió desde chica que el verano era tiempo de trabajo. “Ahí empezó todo, casi como un juego, pero con grandes maestros del servicio y la hospitalidad”, recordó. Más tarde se formó en gastronomía en el País Vasco, aunque reconoce que el camino estuvo lleno de aprendizajes y tropiezos. “No alcanza con tener una buena idea, hay que saber gestionarla”, señaló.
La pandemia fue el punto de inflexión. De ese contexto nació en Manantiales La Proveeduría, primero como un almacén y luego como un restaurante que pone al producto en el centro de todo. “Queríamos volver a comprarle al vecino, al productor que conocés, saber de dónde viene cada cosa”, explicó Migone. Quesos, pescas, aceites y conservas llegan directo de quienes los producen, con una trazabilidad clara y cercana.
Ese espíritu se traslada a la cocina. Delfina Moyano, mendocina y con experiencia en distintas áreas del rubro, contó que su recorrido incluyó salón, pastelería y panadería, algo que hoy considera clave. “Entender el plato también es entender cómo llega a la mesa y qué siente el cliente”, afirmó. Para ella, La Proveeduría es un proyecto donde el crecimiento personal y profesional va de la mano del crecimiento del lugar.
La propuesta gastronómica se apoya en una cocina simple y bien hecha: pescado a la brasa, empanadas, buñuelos de algas, pejerrey frito, guarniciones cuidadas y combinables. “No vendemos nada que no nos guste”, enfatizó Migone. “Si no nos convence a nosotros, no entra en la carta”.
Más allá de los platos, el foco está en la experiencia. El espacio, con su aire de antiguo almacén, invita a bajar un cambio: balanzas de antes, papel para envolver, tiempos más lentos. “Queremos que la gente sienta que viene a comer a casa”, resumieron. Esa idea también atraviesa la forma de trabajar puertas adentro, con equipos, protocolos y mucha comunicación, incluso en la intensidad del verano.
Entre las novedades, anunciaron que por primera vez en seis años La Proveeduría permanecerá abierta durante el invierno, de martes a domingo, y adelantaron una primicia: la apertura de una ventanita en La Barra, pensada principalmente para pick-up y comida para llevar, ampliando la propuesta sin perder identidad. Solamente tomará un breve receso hasta el 31 de julio, según anuncia en sus redes sociales laproveeduriauy
“La gastronomía no es solo el plato: es lo que hacés sentir a la persona mientras está sentada en tu mesa”, coincidieron. En esa combinación de producto, comunidad y hospitalidad, La Proveeduría sigue construyendo su propio camino en la costa este.
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