Quesos vegetales artesanales desde La Floresta: la apuesta de Alimentos Macanudo
Una pareja de La Floresta convirtió su búsqueda de una alimentación más consciente en un emprendimiento que elabora unas 40 variedades de quesos vegetales.
Alimentos Macanudo nació de una preocupación familiar y terminó convirtiéndose en un emprendimiento dedicado a la elaboración de alternativas vegetales al queso. Desde La Floresta, Canelones, Lucía Moran y Pedro Soba desarrollan productos a base de castañas de cajú, mediante procesos de fermentación y maduración, que hoy llegan a consumidores de diferentes puntos del país. Los emprendedores compartieron su historia, los desafíos comerciales y sus planes de crecimiento durante una entrevista con Gonzalo Sobral en el programa Empresa Viva, de Radio Viva, con producción de Camila Pérez.
Una hija, un cambio de hábitos y el nacimiento de Macanudo
El proyecto comenzó cuando nació Clara, la hija de la pareja. Su llegada los llevó a revisar sus propios hábitos alimentarios y a prestar mayor atención a los ingredientes de los productos que consumían.
“Nos dimos cuenta de que había muchos alimentos que nosotros teníamos normalizados como naturales, como sanos, que en realidad no eran tan sanos”, recordó Lucía. A partir de esa inquietud comenzaron a investigar, leer etiquetas y preparar diferentes alimentos en su casa.
La búsqueda los condujo hacia las alternativas vegetales a los lácteos. Pedro contaba con formación en industrias lácteas, un conocimiento que resultó fundamental para experimentar con técnicas de elaboración y desarrollar productos a base de castañas de cajú.
Las primeras pruebas fueron compartidas con familiares y amigos. Luego decidieron presentar pequeñas muestras en tiendas especializadas, donde recibieron una respuesta alentadora. Esa aceptación inicial los impulsó a iniciar los trámites de habilitación necesarios para comenzar a comercializar sus productos.
De los quesos tipo camembert y azul a la mozzarella vegetal
A diferencia de otros emprendimientos que comienzan con productos sencillos, Macanudo eligió desarrollar primero algunas de las variedades más complejas.
“Los quesos que hicimos fueron de los más difíciles de hacer, fueron el camembert y un tipo azul, tipo roquefort”, explicó Pedro. Aquellas primeras elaboraciones se convirtieron en los productos insignia de la marca.
Con el tiempo, comenzaron a investigar alternativas que pudieran incorporarse con mayor facilidad a la alimentación cotidiana de los uruguayos.
Así surgió la macarela, una versión vegetal de la mozzarella, formulada por Lucía, que se funde y gratina de manera similar al queso tradicional. También desarrollaron variedades para parrilla y una alternativa tipo parmesano que puede rallarse.
Actualmente, el emprendimiento ha desarrollado alrededor de 40 variedades de productos, todas vinculadas con las alternativas vegetales al queso.
Un mercado que va más allá del veganismo
Aunque los consumidores veganos constituyen uno de sus públicos, los emprendedores señalaron que una proporción todavía mayor de sus clientes está integrada por personas que no consumen lácteos debido a intolerancias o alergias a las proteínas de la leche.
Lucía destacó especialmente el contacto con familias que buscan alternativas alimentarias para sus hijos. “Nos llena el corazón poder ayudar a esas mamás en esos momentos tan críticos”, expresó.
Los productos de Macanudo se elaboran mediante procesos de fermentación y maduración, con tiempos que varían según cada preparación. Sus creadores destacaron que no utilizan saborizantes, colorantes ni conservantes.
Sin embargo, reconocieron que todavía existe un desafío importante para ampliar el mercado: conseguir que más personas conozcan estos productos y comprendan sus características.
“Yo te digo queso de castaña de cajú y capaz que a vos te genera mucha duda saber si tiene sabor a queso”, explicó Lucía. Por eso, consideran que las degustaciones y el contacto directo con los consumidores siguen siendo fundamentales.
Pedro coincidió en que probar el producto suele modificar las expectativas iniciales: “Hasta que no lo prueban no se dan cuenta de que realmente tiene gusto a queso”.
El desafío ambiental: reducir el consumo de agua
Uno de los aspectos más interesantes del desarrollo de Macanudo está relacionado con la sostenibilidad de sus procesos productivos.
Pedro explicó que realizaron una medición de la huella hídrica junto con la Cámara de Industrias. Según los resultados que compartió, sus productos permiten ahorrar entre un 65% y un 75% de agua en comparación con un producto tradicional de referencia.
No obstante, el emprendedor señaló que una parte importante de la huella hídrica está asociada a la producción de las castañas de cajú en Brasil, de donde proviene la materia prima.
Esta situación los llevó a plantearse un nuevo objetivo: desarrollar productos elaborados con ingredientes de cercanía, idealmente de origen uruguayo, para reducir la dependencia de materias primas importadas.
“Nuestro objetivo, que sabemos que no va a ser a corto plazo, es lograr un producto que sea un producto de cercanía”, explicó Lucía.
La empresa ya está realizando pruebas con granos y semillas alternativas. Una de sus primeras experiencias fue presentada durante el Festival del Pan y el Queso, en Punta del Este, donde lanzaron un queso untable con semillas de cáñamo, aunque todavía contenía castañas de cajú.
Una producción artesanal que comenzó en el fondo de una casa
Alimentos Macanudo mantiene su centro de elaboración en La Floresta, en un espacio ubicado en el terreno de la casa de la madre de Pedro.
La sala fue acondicionada por los propios emprendedores con la ayuda de un amigo, padrino de su hija Clara. Entre los tres realizaron trabajos de albañilería y adaptaron el lugar para desarrollar la actividad.
“Somos Lucía y yo contra todo, nosotros dos hacemos todo”, resumió Pedro al describir el funcionamiento del emprendimiento.
Actualmente trabajan con proveedores e importadores uruguayos para abastecerse de castañas de cajú y otros ingredientes. Aunque sus volúmenes de producción han aumentado, aseguran que todavía pueden sostener el modelo artesanal con el que comenzaron.
Crecer sin perder la identidad
Consultados sobre cómo imaginan la empresa dentro de cinco años, ambos coincidieron en que todavía existe un amplio margen de crecimiento.
Sin embargo, reconocieron que se trata de una categoría de productos que necesita tiempo para consolidarse en el mercado.
“Aprendimos que tenemos que tener calma y que la gente tiene que conocer el producto realmente antes de poder incorporarlo a su vida, a su cotidianidad”, reflexionó Lucía.
Con una propuesta que combina investigación, elaboración artesanal y búsqueda de alternativas a los lácteos, Alimentos Macanudo continúa ampliando su presencia desde La Floresta, mientras trabaja en el desarrollo de nuevas recetas que permitan incorporar ingredientes producidos en Uruguay.
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