Entrevistas

El prefecto Álvarez prepara nuevas reglas para las motos de agua

Prefectura prepara nuevas medidas para controlar motos acuáticas y reforzar la seguridad náutica ante el crecimiento de la actividad en Maldonado.

El prefecto del puerto de Punta del Este, Ignacio Álvarez, visitó los estudios de Radio Viva, donde dialogó con Marcos Grolero sobre las tareas que desarrolla Prefectura durante el invierno y la planificación de la próxima temporada de verano. Entre los principales desafíos aparece el crecimiento de la actividad náutica y, especialmente, la necesidad de reforzar la prevención de accidentes con motos de agua.

Un proyecto para las motos de agua

Álvarez explicó que una de las líneas de trabajo que se viene desarrollando desde hace más de un año es la actualización de la normativa vinculada a las motos de agua. El proyecto se encuentra prácticamente finalizado y busca brindar nuevas herramientas para mejorar los controles durante la próxima temporada.

El prefecto señaló que la regulación actualmente vigente toma como referencia una normativa de 1994, cuando las características y la potencia de estos vehículos eran diferentes. Por ese motivo, la actualización contempla aspectos como las edades de los usuarios, las exigencias, las zonas de navegación, las áreas de fondeo y las velocidades permitidas.

La cantidad de motos de agua que circulan en verano es difícil de determinar, ya que pueden ingresar al agua desde distintos puntos. Entre ellos se encuentran las escuelas náuticas, el puerto, una bajada pública ubicada en Solanas y otra bajada habilitada mediante licitación. Álvarez explicó que el área de las escuelas náuticas presenta un mayor control, mientras que la bajada pública de Solanas será uno de los puntos donde se pretende reforzar la vigilancia.

La preocupación cobró especial relevancia después de los incidentes registrados durante la temporada 2024-2025, entre ellos el fallecimiento de un triatlonista que se encontraba entrenando en la previa del verano y otro accidente ocurrido en la zona de Solanas. “Son todos accidentes que quizás se pueden prevenir”, sostuvo Álvarez, quien remarcó que el principal objetivo de Prefectura es precisamente trabajar para evitar que vuelvan a ocurrir.

La intención de la institución es que las nuevas disposiciones sean conocidas antes del comienzo de la próxima temporada. “La intención nuestra es que salga antes de esta temporada”, afirmó el prefecto, para evitar que los usuarios se encuentren con cambios o nuevas exigencias una vez iniciado el verano.

Un puerto con mayor movimiento

El crecimiento de la actividad náutica también genera nuevos desafíos en Punta del Este y Piriápolis. Según explicó Álvarez, ambos puertos se encuentran con una disponibilidad de amarras cada vez más limitada, mientras que el movimiento de embarcaciones continúa aumentando.

“Creo que para todas las unidades operativas siempre los recursos son pocos”, reconoció. Sin embargo, señaló que parte del trabajo de Prefectura consiste en administrar los recursos humanos y materiales disponibles y utilizar datos, experiencias y situaciones anteriores para anticiparse a posibles emergencias.

La tarea de Prefectura excede ampliamente el control de la costa. Entre sus responsabilidades se encuentran la vigilancia, el control del tráfico marítimo, las operaciones vinculadas a la marina mercante, la seguridad de los muelles y pasajeros, y las inspecciones a los cruceros. En estos casos, el personal verifica que los buques cumplan con los estándares internacionales de navegación y seguridad, además de trabajar en la prevención de la contaminación.

Álvarez también explicó el funcionamiento de las zonas de fondeo ubicadas mar adentro, conocidas como zona Delta. Desde Punta Ballena pueden observarse durante la noche las luces de los buques que permanecen allí, aproximadamente a 20 o 23 millas náuticas del puerto de Punta del Este. Esas embarcaciones pueden mantener operaciones vinculadas con Punta del Este, Piriápolis o Buceo, incluyendo transferencias de personal, materiales o combustible, actividades que son supervisadas por Prefectura.

En tanto, las operaciones de transbordo de mineral de hierro que actualmente se desarrollan frente a Piriápolis también forman parte de las tareas de control. El área se encuentra aproximadamente a cinco millas de Punta Fría, unos nueve kilómetros, y Prefectura trabajó en la elaboración de los protocolos de seguridad junto con otras direcciones de la institución.

Pesca, emergencias y recursos

Durante el invierno, la pesca artesanal continúa desarrollándose con normalidad y, de acuerdo con Álvarez, existe un diálogo fluido con los trabajadores del sector. El prefecto adelantó además que estaba prevista una reunión con los armadores para continuar coordinando aspectos relacionados con la actividad.

Las condiciones climáticas constituyen uno de los factores que Prefectura no puede controlar, pero Álvarez destacó que los pescadores conocen los riesgos de su actividad y cumplen con las normas y exigencias establecidas. “Lo más importante de todo es la seguridad de ellos, que ellos puedan cumplir con la tarea y puedan regresar a casa con su familia”, expresó.

Respecto a las embarcaciones que llegan al puerto durante el invierno, el movimiento es considerablemente menor al del verano, aunque continúa registrándose el ingreso de algunas embarcaciones extranjeras y movimientos entre puertos de la República. El principal problema, señaló, está dado por la escasez de amarras, que también genera dificultades para los nautas.

Ante la llegada de una embarcación en emergencia, la falta de espacio no impide que se busque una solución. Álvarez explicó que, dependiendo de las condiciones, el puerto puede hacer lugar y atender al navegante o evaluar una alternativa. Prefectura cuenta con algunas amarras asignadas por Hidrografía, aunque no son de su propiedad. En ese sentido, destacó el trabajo conjunto con esa institución y con Carlos Ferreira para resolver este tipo de situaciones.

Actualmente, la Prefectura de Punta del Este cuenta con 82 funcionarios y tiene una jurisdicción administrativa que se extiende desde el arroyo Solís hasta la laguna Garzón. Operativamente, su área abarca desde el arroyo Potrero hasta Garzón, mientras que el tramo entre Potrero y Solís corresponde a la Subprefectura de Piriápolis, dependiente de la Prefectura de Maldonado.

En cuanto a los medios disponibles, la unidad cuenta con una lancha de 27 pies, otra de 44 pies, una lancha de desembarque utilizada en apoyo a la Intendencia de Maldonado para trasladar vehículos y materiales hacia la isla Gorriti, dos embarcaciones neumáticas, tres semirrígidos y una moto de agua. Álvarez también recordó que, aproximadamente tres años atrás, Prefectura recibió como donación una embarcación semirrígida que actualmente continúa operativa.

De cara al próximo verano, el prefecto insistió en que la prevención no estará concentrada únicamente en las motos de agua. También será necesario controlar a las embarcaciones particulares y extranjeras, cuyos tripulantes muchas veces desconocen las características de la zona. “La idea nuestra es trabajar la prevención en la zona donde pueden navegar, que no naveguen próximo a la costa, las velocidades, la zona de fondeo y trabajar en todo lo que refiere a la parte náutica”, resumió Álvarez.


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