La otra cara del Mundial para los uruguayos en Miami
Desde Miami, Marcos Grolero relató el clima del Mundial, la tristeza uruguaya tras la eliminación y las historias curiosas que dejó la marea argentina en la ciudad.
Desde los estudios de Radio Viva, Nicolás Núñez, Cata Sterenstein y Loana Romero dialogaron telefónicamente con Marcos Grolero, enviado especial que se encuentra en Miami cubriendo la Copa del Mundo.
El periodista comenzó describiendo el contexto climático y anímico en la ciudad. Con temperaturas cercanas a los 29 grados y lluvias breves pero intensas, Miami muestra un ritmo similar al habitual, aunque con un detalle que se repite entre los uruguayos: el golpe emocional de la eliminación y el impacto económico que eso trajo aparejado.
Grolero contó que muchos hinchas tenían pasajes de regreso previstos después de los dieciseisavos, instancia a la que Uruguay aspiraba llegar. Tras la eliminación, cambiar la fecha de retorno se volvió un problema: algunos debieron afrontar costos de entre 500 y 600 dólares solo por modificar el pasaje. “Te volvés triste y pobre”, bromearon desde el estudio, sintetizando el sentir general.
En las calles, según relató, casi no se ven camisetas celestes. Los pocos uruguayos que permanecen en la ciudad caminan cabizbajos, entre paseos forzados y compras de último momento, con ganas de volver antes de lo planeado.
El contraste aparece con los argentinos, que copan Miami de manera masiva por el partido contra Cabo Verde de este viernes 3 de julio. Grolero compartió historias llamativas, como la de un hincha que financia su estadía vendiendo camisetas traídas desde China, o la presencia de celebridades y shows vinculados al ambiente argentino, que refuerzan la sensación de fiesta permanente alrededor de su selección.
Entre los datos de color, también mencionó a un uruguayo radicado en Florida, oriundo de Maldonado, que suele ser convocado para hacer asados familiares tanto para la familia de Lionel Messi como para la de Luis Suárez, utilizando carne uruguaya y australiana.
La comunicación se vio afectada durante buena parte de la charla por problemas de conexión, lo que obligó a cerrar el contacto antes de lo previsto. Aun así, el testimonio dejó una postal clara: mientras Miami vibra con la marea albiceleste, los uruguayos viven el Mundial con resignación, nostalgia y cuentas que no cierran.
