Matebom: 50 años de tradición artesanal y tres generaciones dedicadas al mate
La empresa familiar uruguaya mantiene viva la fabricación artesanal de mates y bombillas, cultiva sus propios porongos y recibe pedidos desde Europa y Asia.
La historia de Matebom comenzó hace aproximadamente medio siglo, cuando un inmigrante italiano decidió emprender en el mundo de la platería criolla. Hoy, la empresa uruguaya continúa en manos de la segunda generación familiar, mientras la tercera se prepara para mantener vivo un oficio que combina tradición, creatividad y trabajo artesanal.
Arturo Capozzoli, uno de los responsables de Matebom, repasó la trayectoria del emprendimiento en una entrevista con Gonzalo Sobral, en el programa Empresa Viva de Radio Viva, que cuenta con la producción de Camila Pérez. Su padre, también llamado Arturo, llegó desde Italia y desarrolló diferentes actividades antes de establecer su propio taller. Con el tiempo, el negocio pasó a manos de sus hijos, quienes continuaron ampliando la producción.
Del taller de platería al cultivo de porongos
En sus comienzos, la empresa se especializaba en platería criolla, hasta que un proveedor de mates que estaba próximo a retirarse le ofreció al fundador transmitirle sus conocimientos y contactos. Así comenzó una nueva etapa que incluyó más de veinte años de presencia en la tradicional feria de Tristán Narvaja, en Montevideo. Inicialmente, recibían los porongos y realizaban el emboquillado, forrado y tallado, pero posteriormente incorporaron también el cultivo. “Ya venimos casi cincuenta años plantando”, destacó Capozzoli, quien explicó que actualmente mantienen plantaciones en el norte de Uruguay y también abastecen a otros fabricantes.
Las modas del mate: lo antiguo vuelve a conquistar al público
A lo largo de estas décadas, Matebom fue testigo de importantes transformaciones en las preferencias de los consumidores. Según Capozzoli, antiguamente predominaban los mates galleta y perita, generalmente naturales, sin revestimiento de cuero. Posteriormente se popularizaron los modelos forrados, aunque actualmente observa un renovado interés por los diseños tradicionales. “Después de casi cuarenta años se está retomando otra vez la modalidad del mate galleta y del mate perita”, señaló, y agregó que algunos jóvenes están redescubriendo estos formatos.
Otra tendencia destacada es la expansión del mate imperial, caracterizado por sus elaborados trabajos metálicos en la parte superior. Capozzoli explicó que inicialmente estaba dirigido a un público más específico, pero su uso se extendió considerablemente. “Antes había una, al principio como que eran un público más seleccionado, pero ahora como que la gente se lo incorporó y lo usan como si fuera un mate estándar”, comentó.
La evolución de las costumbres también impulsó la diversificación de productos. El hábito de llevar el mate a la rambla, los parques y otros espacios públicos incrementó la demanda de materas. Aunque actualmente se destacan los modelos que combinan cuero y madera, Matebom continúa elaborando las tradicionales materas completamente de cuero. “Lo mantenemos porque igual siempre hay clientes que nos piden: ‘Che, ¿ustedes tienen de esas materas que se hacían antes de cuero?’”, explicó.
Un oficio que se transmite entre generaciones
Uno de los principales desafíos de la empresa es preservar los conocimientos artesanales. Capozzoli contó que sus hijos se encuentran en una etapa de preparación técnica y destacó que gran parte del aprendizaje ocurre directamente en el taller. “Esto es un oficio que es práctica y error. Es práctica y error”, afirmó.
Si bien algunas tecnologías modernas, como el grabado láser, se incorporaron al sector, el entrevistado defendió el valor del trabajo manual. Explicó que el cincelado de las boquillas continúa realizándose con herramientas tradicionales, mediante sucesivos golpes de martillo. Este procedimiento permite obtener profundidad y diseños personalizados que, a su entender, no se consiguen de la misma manera con procesos automatizados.
Capozzoli también destacó la importancia de enseñar a los consumidores a reconocer las características de un mate natural. “Hay que explicar que el mate es una planta, que no todos los mates son iguales, que nace en el campo y que tiene distintas formas, tamaños, colores”, sostuvo. Las manchas, marcas y diferencias de superficie pueden responder al crecimiento del porongo, las condiciones climáticas o el contacto con elementos del terreno, y forman parte de las particularidades de cada pieza.
De Montevideo a Europa y Asia
La expansión comercial de Matebom trascendió su local de Montevideo gracias a la tienda digital y las redes sociales. Actualmente recibe pedidos desde distintos departamentos de Uruguay, pero también desde Europa y Asia. Entre sus compradores hay uruguayos residentes en el exterior que buscan mantener sus costumbres y extranjeros interesados en incorporar el mate a su vida cotidiana.
Después de cinco décadas de actividad, la empresa familiar continúa combinando la fabricación artesanal, el cultivo de su materia prima y la comercialización internacional. Una trayectoria que demuestra cómo un producto profundamente arraigado en la identidad uruguaya puede evolucionar sin perder sus técnicas tradicionales.
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Créditos:
Foto portada: Instagram @matebom.oficial
Foto entrevista: Leo Mainé para El País.
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