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Turismo Nativo amplía los circuitos turísticos de Punta del Diablo

Desde un Ford Fiesta de 1997 hasta una Hyundai H1, Turismo Nativo transformó paseos familiares en una propuesta turística que conecta Punta del Diablo y Santa Teresa.

La historia de Turismo Nativo comenzó alrededor de 2018, aunque su origen se remonta a los paseos que Andrés La Rocca y su familia organizaban para amigos y visitantes que llegaban a Punta del Diablo. El recorrido incluía la Playa de los Pescadores, el Parque Nacional Santa Teresa y un cierre al atardecer en la Laguna Negra. La experiencia familiar terminó convirtiéndose en una actividad turística.

El primer impulso llegó a través de El Diablo Tranquilo, un hostel de Punta del Diablo que recibía viajeros extranjeros y que había logrado incorporar al balneario a los circuitos internacionales de mochileros a través de la guía Lonely Planet. La Rocca ya tenía vínculo con el establecimiento: daba clases de surf, mientras Cristina, su compañera en el emprendimiento, dictaba clases de yoga.

A partir de esa relación surgió la posibilidad de probar el circuito con turistas extranjeros. Los primeros paseos se realizaban en un Ford Fiesta de 1997 y admitían como máximo cuatro personas. Lejos de ser un inconveniente, La Rocca recuerda que el vehículo formaba parte de la experiencia. “Era parte del encanto”, explicó durante una entrevista en Empresa Viva, programa conducido por Gonzalo Sobral y producido por Camila Pérez.

El emprendimiento comenzó trabajando principalmente con visitantes de Europa, Estados Unidos y otros mercados internacionales. La Rocca recuerda especialmente el impacto que tenían los recorridos entre quienes llegaban por primera vez a la zona. “Capaz que los que estamos acá y vivimos acá no nos damos cuenta, pero estamos en un lugar que tiene una naturaleza, unos paisajes, una historia que vale mucho”, señaló.

Con el crecimiento de la actividad, Turismo Nativo amplió su capacidad operativa. La Rocca, guía de turismo recibido en UTU y registrado ante el Ministerio de Turismo, explicó que después de la pandemia retomaron la actividad con mayor impulso y adquirieron una Hyundai H1, lo que permitió trabajar con grupos más numerosos.

Un circuito basado en historia, naturaleza y patrimonio

El recorrido principal mantiene buena parte de aquella idea inicial: comienza en Punta del Diablo, donde se aborda la historia del pueblo y su vínculo con la pesca, continúa hacia Santa Teresa y finaliza con el atardecer en la Laguna Negra.

La propuesta incorpora especialmente contenidos históricos. La Rocca explica durante el trayecto aspectos vinculados con la formación del Uruguay, Artigas, la Fortaleza de Santa Teresa y la presencia de los pueblos originarios en la región. También incorpora leyendas vinculadas con la creación del parque y sitios arqueológicos como los Cerritos de Indios.

Para el guía, esa combinación permite mostrar un territorio que concentra distintos períodos históricos en pocos kilómetros. Como ejemplo, señala que entre la Fortaleza de Santa Teresa y el Cerrito de Indios ubicado en Potrerillo hay aproximadamente cinco kilómetros.

El objetivo es que el paseo no se limite a mostrar paisajes. “Estamos pisando historia”, sostuvo La Rocca, quien plantea la necesidad de revalorizar ese patrimonio como parte de la oferta turística de Punta del Diablo y su entorno.

Cambió el perfil del visitante

El público de Turismo Nativo también se modificó con el paso de los años. Según La Rocca, actualmente aproximadamente la mitad de los pasajeros son uruguayos, mientras que el resto se distribuye principalmente entre argentinos, brasileños y algunos estadounidenses.

El turismo europeo, que tenía mayor presencia en los primeros años del emprendimiento, hoy es menos frecuente. En cambio, durante el último verano la empresa recibió varios visitantes provenientes de Estados Unidos. Entre ellos, La Rocca identifica especialmente a personas mayores interesadas en conocer Uruguay por su tranquilidad y su forma de vida.

El sitio oficial de turismo de Rocha también posiciona actualmente a Punta del Diablo como uno de los destinos del departamento vinculados a actividades de naturaleza, playa, surf y experiencias al aire libre.

El crecimiento de Punta del Diablo

La Rocca llegó a Punta del Diablo en 2009 y, desde entonces, asegura haber sido testigo de una transformación profunda del balneario. Como ejemplo menciona la actual Avenida Central, una vía que conecta la zona de playa con la ruta 9 y que, según recuerda, no existía cuando se instaló.

El crecimiento también se reflejó en la construcción de nuevos barrios y viviendas. El empresario recuerda que, aproximadamente una década atrás, llegó a escuchar estimaciones de entre 400 y 500 casas construidas durante un invierno.

Para La Rocca, ese crecimiento genera una oportunidad, pero también plantea la necesidad de definir qué destino quiere construir la comunidad en el mediano y largo plazo.

“Me parece que lo que está faltando es organizarse como comunidad”, afirmó. A su entender, Punta del Diablo necesita establecer objetivos comunes, fijar un rumbo y alcanzar acuerdos sobre algunos aspectos básicos de su desarrollo.

Una alianza turística entre Punta del Este y Punta del Diablo

Otro de los planteos de La Rocca es trabajar en una mayor complementariedad entre Punta del Diablo y Punta del Este. Considera que ambos destinos pueden formar parte de una misma propuesta turística, especialmente para visitantes que ya se encuentran en Maldonado.

Su idea es que operadores turísticos de Punta del Este puedan incorporar excursiones de una jornada o incluso estadías de una noche en Punta del Diablo. Entre las alternativas menciona recorrer el pueblo de pescadores, visitar Santa Teresa y terminar el día observando el atardecer en la Laguna Negra.

También identifica otros atractivos de la zona, como el Cerro Picudo, el Fortín de San Miguel y Potrerillo.

“Estoy tratando de promover una alianza estratégica entre Punta del Este y Punta del Diablo”, explicó. La premisa, según La Rocca, es que el crecimiento del destino termine beneficiando también a las empresas y trabajadores que viven de la actividad turística.

Para el responsable de Turismo Nativo, el desafío consiste en pasar de iniciativas individuales a una estrategia común de destino. “Si logramos que Punta del Diablo sea atractivo y atraer a más gente, eso nos va a permitir a nosotros crecer”, resumió.


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