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Autoridades del Rotary Club de Piriápolis una nueva sede para la comunidad y destacan labor del banco ortopédico

El Rotary Club de Piriápolis cuenta con 21 socios y desarrolla acciones sociales, sanitarias y comunitarias, mientras avanza hacia la construcción de una sede propia.

El Rotary Club de Piriápolis tiene casi siete décadas de trabajo en la comunidad y actualmente cuenta con 21 socios activos. En diálogo con En la Punta de la Lengua, su expresidente Manuel Reyna y el secretario Horacio Garagiola repasaron las principales acciones de la institución, su funcionamiento y los proyectos que tienen por delante.

Un voluntariado que busca conectar soluciones

Garagiola explicó que Rotary nació en Chicago a partir de la iniciativa de Paul Harris, con la idea de reunir personas de distintas profesiones y actividades para encontrar soluciones a necesidades de la comunidad. “Rotary no te paga, no te da plata, nada, pero sí te allana los caminos”, resumió.

El objetivo, señalaron, no es funcionar como una institución asistencialista. Ante cada pedido se evalúa la situación y se determina si Rotary debe intervenir directamente o si corresponde derivar el caso hacia otra organización o institución especializada.

Uno de los principales ejemplos de ese trabajo en Piriápolis es el banco ortopédico, que actualmente dispone de entre 600 y 700 equipos. Sillas de ruedas, bastones, muletas, camas y colchones son algunos de los elementos que se entregan en préstamo a personas que los necesitan.

El sistema implica además un seguimiento. Los interesados deben completar un formulario para determinar la necesidad y, en el caso de situaciones transitorias, los elementos regresan al banco para poder ser utilizados nuevamente. Parte del equipamiento se obtiene mediante donaciones y otro núcleo de elementos es adquirido por el propio Rotary.

Para financiar estas acciones, el club participa de distintas actividades y eventos de la comunidad y cuenta además con la cuota de sus socios. “Pagamos para ayudar”, señalaron durante la entrevista, en referencia al compromiso económico que implica sostener el trabajo voluntario.

Salud, infancia y nuevas necesidades

Entre las acciones desarrolladas durante los últimos años aparece un fuerte foco en el área de la salud. El Rotary Club de Piriápolis realizó donaciones a la policlínica local, incluyendo implementos quirúrgicos y un consultorio móvil, además de colaborar con instituciones como Acridú y El Nido, en La Capuera.

La institución también participa en iniciativas vinculadas a la salud mental y la prevención del suicidio, campañas de seguridad vial y actividades destinadas a niños y jóvenes. Entre ellas mencionaron charlas en centros educativos, un programa de ajedrez impulsado por Rotary a nivel internacional y la colaboración con propuestas como Rock en Piria.

El club también trabaja junto a otros Rotary del departamento y con instituciones de otras localidades y países. Según explicaron, esa red permite sumar esfuerzos y mantener proyectos a lo largo del tiempo, independientemente de los cambios de autoridades o integrantes.

El proyecto de una sede propia

Uno de los principales logros recientes es la obtención de un comodato por 30 años para un predio ubicado en barrio Los Ángeles, donde el Rotary Club de Piriápolis proyecta construir su sede propia.

Reyna explicó que la institución llevaba alrededor de 30 años gestionando ese terreno fiscal, denominado plaza Paul Harris. La concreción del comodato permite ahora avanzar hacia la construcción, para la que ya existe la intención de comenzar a trabajar durante los próximos meses.

El proyecto es considerado un hito por los integrantes del club. La idea no es solamente disponer de una sede social, sino generar “un espacio que va a unir a un barrio”, contribuir a la identidad del lugar y mantener una infraestructura disponible para la comunidad.

Piriápolis y el desafío de crecer todo el año

Durante la entrevista también hubo espacio para analizar el presente de Piriápolis. Reyna sostuvo que la ciudad atraviesa un crecimiento importante y destacó el trabajo conjunto entre el sector público y privado para reducir la dependencia de la temporada de verano.

Según explicó, Piriápolis ha dejado atrás la idea de limitar su atractivo al sol y playa de enero y febrero y apuesta a desarrollar actividades durante todo el año. En ese proceso destacó el papel de la gastronomía y de los distintos productos turísticos que buscan potenciar el destino.

“Estamos en un momento muy positivo”, afirmó Reyna, quien también señaló que el departamento de Maldonado ha logrado generar una mayor sinergia entre actores públicos y privados para mostrar otros atractivos más allá de la costa.

Una agenda que continúa

El Rotary Club de Piriápolis continuará participando en diferentes actividades comunitarias. Entre las próximas acciones mencionaron su presencia en la Fiesta del Chocolate, prevista para septiembre, y la participación en la organización de la próxima Fiesta de la Cerveza de Piriápolis, que se realizará en enero.

La institución también mantiene su presencia en actividades vinculadas al Castillo de Piria y otros eventos locales. Además, los vecinos pueden contactarse a través de sus redes sociales, su página web y el canal de comunicación del banco ortopédico.

Con 21 socios activos y una historia cercana a los 70 años, el Rotary Club de Piriápolis busca sostener una premisa que atraviesa toda su actividad: identificar necesidades, conectar recursos y trabajar junto a la comunidad para encontrar soluciones.

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