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El karateca fernandino Juan Macedo logra oro histórico en Guadalajara que lo acerca al sueño del podio mundial

Con apenas 29 años, el fernandino Juan Macedo alcanzó uno de los logros más importantes en la historia del karate uruguayo. En Guadalajara, México, ganó seis combates consecutivos y se convirtió en el primer deportista celeste en obtener una medalla de oro en una Karate 1 Series A, uno de los circuitos más exigentes del calendario internacional. En diálogo con Pato Pita y Acu Iribarren, en el programa Pura Vida, repasó el camino que lo llevó hasta ese resultado y habló de los objetivos que todavía persigue.

Un sueño que comenzó a los 10 años

Macedo contó que empezó a practicar karate cuando tenía diez años, por iniciativa de sus padres, pero que su verdadera vocación nació dos años después, cuando fue convocado a la preselección uruguaya. «Ahí dije: esto es lo que quiero hacer. Empecé a volcarme de lleno y a tratar de profesionalizarme lo más posible.»

En ese recorrido destacó el papel de su entrenador, Pino Piris, y también la influencia de Maximiliano, capitán de la selección uruguaya, a quien considera su principal referente dentro del deporte y con quien hoy comparte entrenamientos, viajes y además la enseñanza del karate a nuevas generaciones.

La filosofía del karate, una herramienta para la vida

Más allá de la competencia, Macedo explicó que el karate moldeó su personalidad. «El orden, la calma y la paciencia son cosas que el karate formó en mi vida. Todo tiene un proceso y el esfuerzo que uno le dedica a las cosas es lo que después recibe.»

Según el deportista, esa filosofía milenaria hoy coincide con conceptos que se popularizan bajo el paraguas del bienestar emocional, aunque las artes marciales los transmiten desde hace siglos como parte de su esencia.

Seis combates para hacer historia

El viaje a Guadalajara ni siquiera estaba asegurado al comienzo de la temporada. Finalmente, gracias al respaldo del Comité Olímpico Uruguayo, el equipo pudo competir y la apuesta terminó siendo inolvidable.

Macedo ganó los seis combates de la categoría hasta 75 kilos y explicó que nunca pensó en la medalla mientras avanzaba el torneo. «Solo pensaba: un combate más, un combate más. No miraba tan a futuro, sino que trataba de analizar al rival que venía y superar cada pelea.»

El karate obliga a tomar decisiones en cuestión de segundos. Como toda la competencia se desarrolla en una sola jornada, el estudio de los rivales se hace prácticamente sobre la marcha, observando sus combates mientras avanza el cuadro y adaptando la estrategia incluso durante los primeros minutos de cada pelea.

El trabajo mental que cambió su carrera

Uno de los aspectos que más destacó durante la entrevista fue la importancia de la preparación psicológica. Desde hace aproximadamente un año trabaja con un psicólogo deportivo, una decisión que, asegura, transformó su manera de competir. «Me ayudó a identificar cómo me siento antes de competir, a aceptar los nervios y entender qué hacer con ellos. Ese clic fue fundamental.», analizó durante la entrevista.

Paradójicamente, confesó que siente más nervios en las primeras rondas que cuando pelea por una medalla. «Cuando estoy peleando una medalla disfruto muchísimo más. Ya estoy ahí y solo queda dejar todo.»

El momento en que pensó en abandonar

No todo fue éxito en la carrera del fernandino. Recordó que atravesó una etapa muy difícil en la que entrenaba a gran nivel, pero los resultados no llegaban. «Todos me decían que era un Ferrari entrenando, pero llegaba a competir y era un Fitito.»

La acumulación de frustraciones estuvo a punto de llevarlo a dejar el karate. Sin embargo, una conversación con Pino Piris cambió completamente su perspectiva. «Me hizo pensar cómo quería sentirme el día que me retirara: si podía decir que lo había dado todo o no. Ahí entendí que, gane o pierda, lo importante era irme tranquilo conmigo mismo.» Desde entonces comenzó a disfrutar mucho más del proceso y dejó de cargar con la presión de los resultados.

Un referente para las nuevas generaciones

Además de competir, Macedo da clases de karate en el gimnasio Bullido, ubicado en Román Guerra y 3 de Febrero, en Maldonado. Tras regresar de México vivió uno de los momentos más emotivos de su carrera: ver a los niños del dojo observando su final en televisión y acercándose luego para abrazarlo y pedirle que les mostrara la medalla. «Me miraban con unos ojos de admiración total. Eso también me llena un montón», dijo, reconociendo que cada vez es más consciente de que su recorrido puede convertirse en una inspiración para otros jóvenes deportistas.

Los próximos desafíos

Después del histórico oro en Guadalajara, el foco ya está puesto en los Juegos Suramericanos, que se disputarán en septiembre en Rosario. Una buena actuación allí podría otorgarle la clasificación directa a los Juegos Panamericanos, evitando un exigente proceso clasificatorio posterior.

Pero el gran sueño sigue intacto. «Tengo tres objetivos: una medalla en los Juegos Suramericanos, una medalla en los Juegos Panamericanos y una medalla en un Mundial», señaló durante la entrevista.


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