La comunicadora Patricia Wolf apuesta por una nueva vida en Maldonado y defiende el activismo ambiental
Patricia Wolf atraviesa uno de los momentos de mayor transformación de su vida. Después de décadas desarrollando su carrera en Montevideo, decidió mudarse definitivamente a Maldonado, una elección que define como un salto al vacío, pero también como una apuesta a una mejor calidad de vida.
La comunicadora, modelo, actriz, DJ e influencer explicó que el cambio implicó dejar atrás la rutina de la capital y adaptarse a un ritmo completamente distinto.
«Me mudé en diciembre, en plena temporada alta de trabajo. Fue una locura, pero sentí que era el momento. Siempre tomé muchos riesgos y esta vez también lo hice.»
Reconoció que al principio la sensación es similar a estar permanentemente de vacaciones, aunque con el tiempo comenzó a integrarse a la comunidad y a generar nuevos vínculos laborales y personales.
Wolf aseguró que el contacto cotidiano con la naturaleza fue uno de los grandes motivos de la mudanza.
«Tenemos un lugar privilegiado. Vivir cerca del océano, ver las ballenas, respirar este aire… todo eso cambia la forma de vivir.»
Actualmente construye su casa en Maldonado, un proyecto que representa mucho más que una obra.
«Cumplí 52 años y siento que llegó el momento de hacer nido. Me mudé muchísimas veces en mi vida y ahora necesito tener mi lugar.»
También habló de su hijo, Joaquín, quien eligió instalarse en Punta del Este y trabaja en Yuyo Café. Patricia contó que lo ve feliz con esa decisión y destacó el valor del trabajo sin importar el lugar que se ocupe.
«Estoy orgullosa de que haga su camino. No importa cuál sea el trabajo, sino hacerlo con compromiso y dignidad.»
El activismo ambiental: «Somos guardianes de este territorio»
Aunque admite que nunca imaginó convertirse en una referente del cuidado del medio ambiente —incluso bromeó con que casi reprobó Biología en el liceo—, asegura que hace varios años sintió la necesidad de involucrarse.
Recordó que todo comenzó después de escuchar una entrevista sobre pesca ilegal.
«Fue la primera vez que sentí que había una causa por la que realmente valía la pena luchar.»
Desde entonces utiliza la visibilidad que le dieron los medios para denunciar situaciones que considera perjudiciales para el ambiente.
«No hace falta ser un experto para involucrarse. Lo importante es informarse, levantar la voz cuando algo está mal y entender que somos guardianes de este territorio.»
Durante la entrevista cuestionó distintos modelos de desarrollo que, según entiende, comprometen el patrimonio natural del país.
Mencionó el avance de determinados emprendimientos industriales, los monocultivos, el uso de agroquímicos y también la construcción sobre las dunas.
«Me cuesta entender que se multe a quien circula por una duna, pero después se permita construir sobre ellas y destruir toda la faja costera.»
Wolf reconoció que sostener esa postura también tiene costos personales.
Contó que rechaza campañas publicitarias de marcas cuyos valores chocan con sus convicciones ambientales.
«Me llegaron propuestas muy importantes de trabajo y tuve que decir que no. No puedo defender el medio ambiente y al mismo tiempo promocionar empresas que hacen exactamente lo contrario.»
Reinvenciones, libertad y una vida sin etiquetas
A lo largo de su carrera pasó por la televisión, el modelaje, la actuación, la música y las redes sociales. Sin embargo, asegura que nunca sintió la necesidad de quedarse quieta.
«El cambio tiene que ser una constante. Está bueno probar, arriesgar, equivocarse y volver a empezar.»
Esa filosofía también la aplica a su vida personal.
Wolf sostuvo que nunca le preocuparon las etiquetas ni las definiciones rígidas.
«No me enamoro de una identidad de género. Me enamoro de las personas.»
Explicó que muchas veces recibe críticas porque cambia de opinión, pero considera que justamente esa capacidad de revisar sus propias ideas forma parte del crecimiento.
«Lo peor que puede pasar es quedarse aferrado para siempre a una postura solamente porque un día dijiste determinada cosa.»
También recordó que estuvo casada, fue madre muy joven y vivió distintas etapas que fueron modificando su manera de entender la vida.
Para ella, la libertad implica justamente permitirse cambiar.
La imagen, el paso del tiempo y el valor de aceptarse
Después de décadas trabajando en televisión, donde la imagen ocupa un lugar central, Patricia Wolf asegura que hoy vive esa relación con mucha más tranquilidad.
Contó que una reflexión de su psicóloga cambió completamente su manera de afrontar el envejecimiento.
«Me dijo: ‘Tenés 49 años. No tenés que lucir como una persona de 20’. Ese día sentí que me sacaba un peso enorme de encima.»
Reconoce que se cuida, pero ya no vive obsesionada con el paso del tiempo ni con la necesidad de verse perfecta.
Incluso recordó una experiencia en Buenos Aires, donde decidió colocarse ácido hialurónico en los labios y terminó sintiéndose incómoda porque dejó de reconocerse frente al espejo.
«Lo poquito para mí no era lo poquito para ellos. Cuando me vi, sentí que había perdido algo que era mío.»
A partir de esa experiencia comenzó a valorar mucho más la naturalidad.
«Hoy me llama la atención ver personas que conservan su expresión. En una época donde todo parece tan robotizado, ser uno mismo termina siendo algo muy valioso.»
La radio, los vínculos y una filosofía para vivir
Durante la charla también habló del enorme cariño que conserva por los medios de comunicación.
Agradeció a todos los canales donde trabajó y destacó especialmente las relaciones humanas construidas durante tantos años de carrera.
Además confesó que la radio es uno de los formatos que más disfruta.
«Siempre estuve vinculada a la televisión y a la imagen. La radio tiene algo maravilloso porque pone el foco en las ideas y no tanto en cómo te ves.»
Antes de despedirse, dejó una reflexión que resume el momento personal que atraviesa.
«Está bueno cambiar, probar y tomar decisiones. Si un lugar ya no es para vos, hay que animarse a buscar otro. Cambiar también es crecer.»
Una filosofía que parece acompañarla desde siempre y que hoy encuentra un nuevo escenario en Maldonado, donde eligió comenzar otra etapa de su vida sin dejar de lado sus convicciones, su espíritu inquieto y su permanente necesidad de reinventarse.
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