“Mi nueva forma de ver”: una película que nació tras varios ACV
La película Mi nueva forma de ver transforma una experiencia límite en una historia sobre la discapacidad, la autonomía, la gratitud y la manera en que elegimos mirar la vida.
La productora uruguaya Lucía Gaviglio conversó con Maru Ramírez en En la Punta de la Lengua, de Radio Viva, sobre Mi nueva forma de ver, película que codirigió junto a Andrés Varela y que lleva a la pantalla una experiencia que cambió por completo su vida.
La historia comienza casi tres años atrás, cuando Gaviglio, su entonces pareja Andrés y sus hijos Julieta y Vicente decidieron emprender una aventura familiar en Holanda. Su hija mayor estudiaría allí y, como ambos adultos trabajaban de manera independiente, podían continuar con sus actividades desde cualquier lugar.
Pero unos meses después de instalarse en el país europeo, Lucía comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza, acompañados de vómitos. Durante varios días recibió atención médica sin que se detectara la gravedad de lo que estaba ocurriendo. Hasta que una mañana, mientras intentaba lavarse los dientes, descubrió que no podía comprender cómo utilizar el cepillo y la pasta dental.
Ese fue el comienzo de una nueva etapa. Internada en el hospital de Maastricht, una resonancia reveló que había sufrido entre tres y cuatro infartos cerebrovasculares. Había perdido la movilidad del lado izquierdo de su cuerpo y su visión había quedado reducida a una percepción blanca.
Una nueva forma de mirar
Gaviglio describe aquellos primeros momentos como un período de supervivencia, en el que llegó a sentir que habitaba una especie de “Narnia”. Con el tiempo comenzó a recuperar la conciencia de lo que estaba viviendo y entendió que debía reconstruirse desde cero.
“Era como un librito en blanco que tenía que empezar a llenar las páginas”, explicó durante la entrevista. La rehabilitación física fue parte central de ese proceso y, de a poco, logró recuperar las capacidades motrices. Sin embargo, la discapacidad visual permanece y forma parte de su vida cotidiana.
Hoy se desplaza con un bastón blanco o acompañada por Bimba, su perra guía. Esa experiencia también modificó la pregunta que se hacía frente a lo sucedido. Más que preguntarse “¿por qué a mí?”, comenzó a preguntarse “¿para qué?” y qué tenía que ver de esa experiencia.
La película toma justamente esa mirada como uno de sus puntos de partida. Para Gaviglio, no se trata únicamente de contar una historia personal, sino de abrir diferentes caminos de reflexión: la gratitud por las cosas cotidianas, la vulnerabilidad, la empatía y, especialmente, la manera en que la sociedad observa y se relaciona con las personas con discapacidad.
“Esta cuestión de entendernos como personas más allá de nuestras capacidades o nuestras discapacidades y esa diversidad es un poco la mirada que me interesa poner sobre la vida hoy en día”, señaló.
Del relato personal a una historia compartida
El paso de la experiencia personal a una película implicó también un proceso de desapego. Una vez estrenada, Mi nueva forma de ver deja de ser exclusivamente de Lucía y su familia para convertirse en una historia que cada espectador puede interpretar desde su propia experiencia.
“Al haber elegido contarla en formato cinematográfico es estar eligiendo compartirla con el mundo”, explicó. Desde ese momento, reconoce, ya no tiene control sobre lo que la película pueda generar: puede provocar reflexión, identificación, rechazo, afecto o simplemente ser ignorada.
La realizadora tampoco pretende imponer una única lectura. “Mi objetivo es simplemente compartirlo y que cada uno tire y encuentre lo que encuentre y lo que conecte”, resumió.
En ese recorrido, Gaviglio destaca además el papel de quienes acompañan los procesos de enfermedad, rehabilitación o duelo. En su caso, la presencia de su familia y de otras personas fue fundamental tanto en los aspectos más concretos de la recuperación como en el sostén emocional.
“Solo uno no puede hacer nada en la vida”, afirmó, al remarcar que el apoyo y el amor de quienes rodean a una persona pueden ser determinantes para atravesar una situación traumática.
Cine, tecnología y autonomía
La nueva realidad también la llevó a incorporar herramientas tecnológicas que hoy considera fundamentales para su autonomía. Entre ellas menciona a Zapia, un asistente basado en inteligencia artificial que utiliza tanto en su vida cotidiana como en su actividad profesional.
“Si esto me hubiese pasado hace diez años, tal vez esta conversación estaría siendo diferente”, reflexionó. La tecnología le permite desarrollar tareas y comunicarse con una independencia que, en otras circunstancias, habría sido mucho más difícil de alcanzar.
Para Gaviglio, Mi nueva forma de ver también es una oportunidad para pensar la discapacidad desde otro lugar. La experiencia de vivir con una discapacidad visual la llevó a cuestionar la incomodidad que muchas veces genera la discapacidad en la sociedad y a plantear la necesidad de mirar a las personas más allá de aquello que pueden o no pueden hacer.
Como productora, esa transformación también modificó su manera de trabajar. Antes podía manejar simultáneamente numerosos proyectos; ahora entiende que debe hacerlo de otra forma. “El multitask no es una posibilidad en mi vida”, explicó, mientras reivindicó una manera más pausada de transitar el día a día.
La película es, en definitiva, una extensión de ese cambio: una historia nacida de una experiencia inesperada que terminó convirtiéndose en una herramienta para hablar de cómo miramos, qué damos por sentado y qué significa reconstruir una vida cuando aquello que parecía cotidiano deja de serlo.
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