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María Jesús “Chu” Rodríguez trae “Nunca más migajas” al Enjoy Punta del Este

La comunicadora uruguaya Chu Rodríguez vuelve a Punta del Este con Nunca más migajas, una charla de casi dos horas que combina reflexión, humor y participación activa del público. El encuentro será el viernes 15 de mayo en Enjoy Punta del Este, y las entradas se adquieren por SuTicket.

Para Rodríguez, el vínculo con el balneario es profundamente personal. “Voy desde que nací. Tengo 36 años y todos los veranos mi familia venía a Punta del Este, así que para mí es como un segundo hogar, junto con Montevideo. Volver con este encuentro me entusiasma muchísimo”, afirma.

Aunque su presente está ligado al escenario y al trabajo con personas, su recorrido profesional comenzó en el mundo corporativo. Licenciada en Administración, con más de quince años en multinacionales, reconoce que el cambio no fue inmediato. “Lo venía sintiendo hacía uno o dos años, pero recién el 30 de septiembre de 2025 renuncié. Fue durísimo: dejar un camino para el que me había formado, con estabilidad y reconocimiento, para seguir un propósito que me llenara el alma”.

La transición, admite, no estuvo exenta de miedos. “Cambiar de piel es incómodo. El sueldo fijo, la estructura, todo eso pesa. Pero no fue un salto al vacío: armé una comunidad y una escuela online de amor propio antes de dedicarme al cien por ciento. Cuando puedo ser yo misma, ahí es donde soy más feliz”.

En ese proceso, los referentes jugaron un rol clave. Destaca especialmente a Pilar Sordo, con quien mantiene un vínculo cercano. “Pilar ya es una amiga. Hacemos vivos mensuales y es una gran referente para mí”. También menciona influencias internacionales como Mel Robbins y Jay Shetty, que la llevaron a formarse en coaching ontológico. “Quería herramientas, pero sin perder lo vivencial. Todo lo que hago está atravesado por lo que viví”.

Nunca más migajas surge justamente de esa experiencia personal. “Nace de casi seis años de soltería, que fueron un experimento social”, cuenta entre risas. Pero aclara que el concepto va mucho más allá de la pareja. “Las migajas aplican a todos los vínculos: trabajo, amistades, familia. El eje es fortalecer el amor propio y aprender a irse a tiempo, que para mí es llegar temprano a otro lado. Y ese otro lado no siempre es otra pareja: a veces es calma, perspectiva, paz”.

Rodríguez insiste en la importancia de escuchar el cuerpo. “Cuando el sistema nervioso está todo el tiempo activado, algo no está bien. El cuerpo te avisa antes que la mente. Hay que dejar de justificar y empezar a confiar en la intuición”, sostiene. En ese camino, poner límites resulta fundamental. “No es soberbia, son límites. Los límites son para uno. Cuando fortalecés el amor propio, ya no te bancás ciertas cosas”.

La charla, explica, es profundamente interactiva y cambia en cada función. “Más que venir a escuchar, es un evento para mirarte para adentro. El público hace la magia”. Esa dinámica se replica también cuando habla de amistades, familia o trabajo. “Siempre digo que el árbol genealógico también se poda. No tenés por qué tolerar vínculos que te maltratan. Lo mismo con un jefe o un compañero: nada habilita el maltrato”.

Sobre el amor propio, es clara: no hay atajos. “Es un procesazo. Mirarse duele, pero el ‘no’ es un pilar fundamental. Mientras estés viva, estás a tiempo de cambiar”. En su escuela Redescubrí tu valor, ese recorrido se aborda con equipos profesionales y distintas miradas.

La gira marca un punto de inflexión en su carrera. “Es la primera vez que tengo una charla cien por ciento mía. Quería ver cómo reaccionaba el público y cómo me sentía yo. Hoy estoy feliz: cada función es mejor que la anterior”. Tras presentarse en Montevideo, San José y Punta del Este, el cierre será el 17 de mayo en la Plaza de Toros.

Con cierta expectativa —y algo de nervios—, Rodríguez espera el encuentro con el público uruguayo. “Somos más tímidos, más reservados, pero me encantaría que nos animemos a mostrarnos vulnerables. Nunca más migajas tiene mucho humor, es para cuestionarse, reflexionar y divertirse. Y, sobre todo, para darse cuenta de que no estamos tan solos”.


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