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Fibra: el gran déficit de la dieta moderna

En una nueva entrega del programa Pura Vida, la entrevistada —nutricionista invitada— puso el foco en un nutriente tan cotidiano como olvidado: la fibra. A lo largo de la charla, explicó qué es, por qué resulta fundamental para la salud y cómo incorporarla de manera simple y sostenible en la alimentación diaria.

“La fibra es un carbohidrato complejo de origen vegetal que el cuerpo humano no puede digerir ni absorber. Pasa prácticamente intacta por el aparato digestivo, pero cumple funciones esenciales”, señaló la especialista. En ese recorrido, distinguió entre fibra soluble e insoluble, dos tipos que actúan de manera complementaria.

“La soluble forma una especie de gel en el estómago y el intestino, lo que enlentece la digestión, aumenta la saciedad y ayuda a regular tanto la glucemia como el colesterol”, explicó. Además, destacó que este tipo de fibra es fermentada por la microbiota intestinal, generando compuestos beneficiosos para la inmunidad y la salud del colon.
La fibra insoluble, en cambio, “es la que le da estructura a las plantas y actúa como un ‘barrido’ intestinal, aumentando el volumen del bolo fecal y favoreciendo el tránsito, algo clave para prevenir el estreñimiento”.

Durante la conversación, los periodistas también aportaron su mirada. Acu subrayó la magnitud del problema al señalar que “muchas veces creemos que comemos saludable, pero cuando miramos los números, estamos lejísimos de las recomendaciones”. En la misma línea, Pato reflexionó: “La rutina, el apuro y la comida rápida nos van sacando de a poco frutas, verduras y legumbres, casi sin darnos cuenta”.

Las cifras respaldan esa percepción. La entrevistada recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 25 gramos de fibra diarios, mientras que en Uruguay el consumo aparente ronda apenas los 6 gramos por día, y solo un 12 % de la población alcanza las cinco porciones diarias de frutas y verduras. “No es un tema menor: una ingesta insuficiente impacta en la salud digestiva, metabólica, cardiovascular y también en el control del peso”, advirtió.

Consultada sobre cómo revertir esta brecha, la especialista insistió en estrategias prácticas. “La clave es priorizar la fruta entera —mejor si es con piel comestible— en lugar de los jugos, incorporar legumbres como las lentejas, sumar frutos secos y semillas, y pensar combinaciones simples, como yogur con fruta y semillas”, detalló. También aclaró que, en algunos casos, los suplementos de fibra pueden ser una herramienta útil, siempre como complemento y no como reemplazo de los alimentos.

Eso sí, remarcó que los cambios deben ser graduales. “Aumentar la fibra de golpe puede generar molestias gastrointestinales. Lo ideal es hacerlo de a poco y acompañar siempre con más líquidos”, recomendó. Para sostener el hábito, sugirió pequeños gestos cotidianos: llevar una fruta o un puñado de frutos secos para la media mañana, tener opciones saludables a mano en la oficina o el auto, y planificar al menos una comida semanal con legumbres.

Hacia el cierre, el mensaje fue claro y compartido en la mesa. “No se trata de dietas estrictas ni de cambios drásticos —concluyó la entrevistada—, sino de sumar, de a poco, alimentos que nos hagan bien y que podamos mantener en el tiempo”. Una idea que, como coincidieron Acu y Pato, interpela tanto a la salud individual como a los hábitos colectivos.

Hacia el cierre, el intercambio retomó una idea central: la dificultad real de alcanzar las recomendaciones diarias de fibra en el contexto de la alimentación actual. “La dieta moderna, con poco tiempo y muchos productos refinados, hace que llegar a los 25 gramos diarios no siempre sea sencillo”, explicó la entrevistada. En ese sentido, remarcó la importancia de combinar alimentos frescos con herramientas que ayuden a completar el aporte necesario, siempre desde una mirada consciente y acompañada por profesionales.

La entrevista se organizó en el marco del lanzamiento de Fibra Activa sabor guayaba, un producto recientemente presentado en Uruguay que propone un aporte equilibrado de fibra soluble e insoluble. “Es una opción práctica que puede integrarse a la rutina diaria, por ejemplo en bebidas o yogures, como complemento cuando la alimentación no alcanza”, señaló la nutricionista, subrayando que este tipo de recursos no reemplazan una dieta variada, sino que la acompañan.

Fibra Activa Herbalife sabor Guayaba
Fibra Activa Herbalife sabor Guayaba

Como sintetizó Pato sobre el final: “A veces no se trata de hacer grandes cambios, sino de sumar pequeñas decisiones que, sostenidas en el tiempo, hacen una diferencia”.

Un mensaje que dejó claro que hablar de fibra no es solo una cuestión técnica, sino una invitación a repensar la forma en que comemos y cuidamos nuestra salud día a día.

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