Florencia Yabel: De 50 gallinas a un emprendimiento familiar
El huevo vive un boom por su aporte de proteínas, mientras un emprendimiento familiar de Maldonado produce de forma artesanal con gallinas libres de jaula y de pastoreo.
“Queríamos cambiar de vida completamente”, contó Yabel en diálogo con Carla Tchintian en Como Pez en el Agua. La pareja comenzó a acumular huevos de las gallinas que ya había en el predio y decidió repartirlos entre conocidos. La respuesta fue inmediata: quienes los recibían comenzaron a querer comprarlos.
Florencia Yabel y Mauro Mosca llegaron a Maldonado desde Argentina en 2020 buscando una vida más tranquila. Un año después, casi sin experiencia en producción avícola, comenzaron con unas 50 gallinas y terminaron convirtiendo aquella iniciativa doméstica en el emprendimiento Huevos Felices Uruguay.
Así nació Huevos Felices. Primero fueron unas 50 gallinas y, poco después, el emprendimiento incorporó 500. El crecimiento obligó a aprender sobre la marcha, desde la alimentación y el manejo de los animales hasta la logística para recoger, revisar y distribuir la producción.
Actualmente cuentan con dos galpones con capacidad para entre 700 y 800 gallinas cada uno. Los animales son de una raza ponedora específica, Hy-Brown, y tienen la posibilidad de salir de los galpones y pastorear en espacios cercados que se van rotando.
Yabel explicó que la producción no funciona como una máquina y que las condiciones del entorno tienen un impacto directo: “Son un animal, eso hay que tenerlo siempre en consideración”. El ruido, las tormentas, los cambios de temperatura y de luz pueden afectar la postura.
Una gallina en condiciones óptimas produce aproximadamente un huevo cada 26 a 28 horas. En el plantel actual, la mayor parte de la postura se concentra entre las 10:30 y las 14:00, aunque los horarios pueden variar.
Un negocio artesanal que ya sostiene a la familia
El emprendimiento comenzó orientado principalmente al consumidor final, pero con el tiempo la gastronomía se convirtió en uno de sus principales mercados. Actualmente Huevos Felices abastece a restaurantes y realiza entregas desde Punta Ballena hasta José Ignacio.
La particularidad es que la cadena continúa siendo completamente artesanal. “Cada uno de los huevos que van a recibir están revisados uno por uno”, explicó Yabel. La propia familia se ocupa de la producción y del reparto.
El crecimiento también obligó a resolver desafíos logísticos. Durante una etapa llegaron a realizar hasta cuatro viajes para completar las entregas. Ahora cuentan con un vehículo más grande, al que bautizaron “huevo móvil”, que les permite concentrar la distribución.
“Hoy en día podemos decir que sí, completamente”, respondió Yabel cuando Carla Tchintian le preguntó si viven de la actividad. El proyecto, que comenzó casi como una prueba para aprovechar el campo donde vivían, se transformó en el sustento de la familia.
El emprendimiento funciona en Cañada de Bellaca, a unos 10 o 12 kilómetros de San Carlos, sobre ruta 9.
Los mitos y secretos detrás de un huevo
El crecimiento del consumo de huevos también fue uno de los temas de la entrevista. Yabel consideró que existe actualmente un “boom del huevo”, impulsado especialmente por la búsqueda de alimentos ricos en proteínas y por un cambio respecto de antiguas advertencias sobre su consumo.
Durante la conversación también explicó algunas diferencias que suelen generar dudas entre consumidores. Por ejemplo, el color de la cáscara no determina si un huevo es de campo o industrial: depende principalmente de la raza de la gallina. Huevos blancos y marrones pueden tener igualmente una buena calidad.
Otro aspecto que destacó fue el cuidado de la cáscara. Según explicó, el huevo recién puesto posee una película natural que recubre sus poros y ayuda a proteger su interior. Por eso recomendó no lavarlo hasta el momento de utilizarlo.
Si el huevo se lava, señaló, debe conservarse refrigerado y dentro de un recipiente cerrado, ya que al eliminar esa protección natural queda más expuesto a la humedad y a elementos externos.
También recomendó evitar guardar los huevos en la puerta de la heladera debido a los cambios de temperatura que se producen cada vez que se abre. Para quienes los conservan refrigerados, sugirió colocarlos dentro de un recipiente cerrado.
La entrevista terminó con una invitación a conocer el emprendimiento y sus protagonistas. “Somos un emprendimiento familiar”, destacó Yabel, quien además contó que su hija creció rodeada de las gallinas y que los animales ya forman parte de la vida cotidiana de la familia.
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