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700 empanadas al año, 26 sabores y una nueva sucursal para 100% Artesanal

Jenry Suárez consolida una empresa familiar nacida en Punta del Este que sigue apostando por la elaboración artesanal.

Desde un pequeño punto de venta en una estación de servicio hasta una empresa que produce alrededor de 700.000 empanadas al año, el camino de Jenry Suárez es el ejemplo de un crecimiento sostenido basado en la calidad y el trabajo artesanal. En Conexión Empresarial, el fundador de 100% Artesanal repasó la historia de una marca que nació en Punta del Este en 2009 y que hoy abastece distintos puntos del país sin renunciar a su esencia.

De una estación de servicio a una marca reconocida

Suárez recordó que el proyecto comenzó en una estación de servicio ubicada en la parada 16 de Punta del Este, donde detectó la necesidad de ofrecer una comida rápida y casera para quienes transitaban por la zona, especialmente durante la madrugada.

Con apenas 10 o 12 variedades, las empanadas comenzaron a ganar popularidad rápidamente. El éxito fue tal que, en sus primeros años, ese único punto de venta llegó a comercializar 60.000 empanadas durante un mes de enero.

Más adelante, un cambio comercial lo obligó a independizarse y crear una identidad propia. Así nació 100% Artesanal, una marca que logró conservar la fidelidad de los clientes gracias al tradicional boca a boca.

«Muchos todavía las siguen identificando como las empanadas de la parada 16», comentó.

Una empresa familiar que sigue creciendo

Hoy la empresa cuenta con una planta de elaboración mucho más amplia en Avenida Venecia, en Maldonado, donde además funciona una nueva sucursal abierta al público.

El crecimiento permitió trasladar toda la producción a instalaciones más modernas, mientras que el histórico local de Punta del Este continúa funcionando exclusivamente como punto de venta.

Actualmente, la marca está presente en seis estaciones de servicio, además de contar con distribución en departamentos como Rocha y Minas.

En Montevideo, la empresa abastece a un distribuidor que comercializa alrededor de 25.000 empanadas mensuales, ampliando el alcance de un producto elaborado íntegramente en Maldonado.

El valor de seguir haciendo todo a mano

A pesar del volumen de producción, Suárez asegura que nunca quiso industrializar el proceso de armado de las empanadas.

Cada pieza continúa elaborándose manualmente por un equipo especializado que mantiene la técnica desarrollada durante años.

«Queremos mantener exactamente el mismo producto desde 2009 hasta hoy», explicó.

Esa decisión implica asumir costos más altos, pero también conservar una de las principales fortalezas de la marca: ofrecer un producto realmente artesanal.

En temporada alta la empresa produce entre 50.000 y 60.000 empanadas por mes, mientras que durante enero esa cifra puede alcanzar las 100.000 unidades.

Innovar sin perder la identidad

Aunque el negocio comenzó con una docena de sabores, hoy el menú ofrece 26 variedades.

Sin embargo, Suárez aclaró que las recetas originales prácticamente no han cambiado. Las incorporaciones surgieron a partir de sugerencias de clientes, chefs y pruebas internas orientadas a mejorar la calidad de algunos ingredientes.

Entre las novedades más recientes destacó la empanada Cheeseburger, que nació luego de estudiar las nuevas tendencias de consumo, y las mejoras introducidas en recetas tradicionales mediante ingredientes como hongos shiitake o albahaca fresca.

«La idea nunca fue bajar la calidad para abaratar costos, sino mejorar permanentemente el producto», afirmó.

Delivery, turismo y expansión

Otro de los grandes cambios de los últimos años fue la consolidación del servicio de delivery.

Según explicó, dentro de las ventas a domicilio, Pedidos Ya concentra la mayor parte de los pedidos, aunque el local físico continúa representando el principal canal de ventas.

En cuanto al perfil de los clientes, señaló que el público argentino sigue siendo mayoritario durante la temporada, aunque el turismo brasileño y paraguayo viene creciendo de forma sostenida.

El desafío de mantenerse

Más que pensar en una expansión acelerada, Suárez sostiene que el verdadero reto es conservar la calidad que convirtió a la empresa en una referencia dentro del mercado de empanadas.

En un rubro donde cada año aparecen nuevos competidores, considera que la mejor estrategia sigue siendo escuchar al cliente, trabajar con materias primas de calidad y mantener un producto artesanal que conserve el mismo sabor con el paso del tiempo.

«El desafío es mantenerse. En gastronomía la competencia es enorme, pero si el cliente vuelve, significa que el producto sigue funcionando».


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