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Rebío: la pareja que convirtió la ciencia en un negocio sustentable

Desde la ciencia aplicada y con una mirada ambiental concreta, Rebío desarrolla productos de limpieza biobasados que combinan rendimiento, innovación y cuidado del entorno. En Empresa Viva, Valeria De Angeli contó cómo nació y hacia dónde va el emprendimiento.

Impulsado por la pasión por la ciencia, la naturaleza y la innovación aplicada, Rebío es un emprendimiento uruguayo que propone una forma distinta de pensar los productos de limpieza cotidiana. Detrás del proyecto están Valeria De Angeli, ingeniera química y directora técnica, y Diego Lois, ingeniero industrial a cargo de la planificación y la logística.

“Desde muy joven tuve una inclinación por la ciencia, la biología y todo lo vinculado al ambiente”, contó Valeria en diálogo con Empresa Viva. Esa vocación la llevó a formarse como ingeniera química y a trabajar durante años en distintos sectores de la industria, siempre con la idea de aplicar el conocimiento científico a soluciones concretas.

La pandemia de 2020 fue un punto de inflexión. Con más tiempo para reflexionar y ordenar ideas, Valeria y Diego decidieron dar forma a un proyecto que venían imaginando desde hacía años: productos de limpieza de origen vegetal, técnicamente viables y con menor impacto ambiental. “Yo quería obtener como consumidora productos que no encontraba, pero que sabía que eran posibles desde el punto de vista técnico”, explicó.

El primer paso fue validar la idea como negocio. A través de un programa de la Fundación Julio Ricaldoni, vinculada a la Facultad de Ingeniería de la Udelar —de donde ambos son egresados—, comenzaron a estructurar el proyecto. “Ahí bajamos la idea al papel, la validamos técnica y comercialmente, y vimos que había interés real”, recordó.

El primer producto de Rebío fue un jabón líquido para ropa, que marcó el inicio del camino comercial. Luego llegaron el suavizante y el detergente para vajilla, todos dentro de la categoría de productos domisanitarios, es decir, de uso habitual en el hogar. Más adelante, el catálogo se amplió con propuestas aún más innovadoras, como productos en formato sólido y envase cero, además de un jabón de tocador y un champú sólido.

Uno de los diferenciales clave del emprendimiento está en el enfoque científico de las fórmulas. “Trabajamos con materias primas de fuente renovable y buscamos que todo lo que se va por el desagüe sea rápidamente biodegradable”, explicó Valeria. Y aclaró que el objetivo no es resignar desempeño: “No se sacrifica lavado, olor ni experiencia de uso. El producto rinde igual o mejor que uno tradicional”.

El sistema de envases retornables es otro pilar del proyecto, aunque también presenta desafíos logísticos. Rebío gestiona la distribución y la logística inversa de manera directa, recuperando los envases en cada entrega y asegurando su lavado, desinfección y reutilización. “Es la misma lógica que un envase retornable de cerveza o refresco, aplicada a productos de limpieza”, señaló.

En cuanto al crecimiento, Valeria fue clara: Rebío todavía está en una etapa inicial, aunque con una proyección ambiciosa. A corto y mediano plazo, el foco está puesto en ampliar la línea de productos, avanzar hacia formatos secos o residuo cero y lograr una mayor cobertura nacional. “Hoy estamos más concentrados en el sur del país, y queremos expandirnos”, explicó.

A más largo plazo, el horizonte incluye instalaciones productivas propias con mayor automatización y, eventualmente, la llegada a mercados regionales. “Sabemos que hay mercado, acá y afuera. Es cuestión de crecer de forma ordenada y sostenible”, concluyó.

Con una base científica sólida y una visión ambiental clara, Rebío busca demostrar que la innovación también puede estar en los gestos cotidianos, como limpiar la ropa o la cocina, sin perder de vista el impacto colectivo de esas decisiones.


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