Economista Gabriela Castro-Fontoura analiza el acuerdo Mercosur-UE y las oportunidades que se abren para nuestro país
La economista Gabriela Castro-Fontoura analizó el impacto inmediato del acuerdo Mercosur–Unión Europea y explicó qué oportunidades y riesgos se abren para empresas uruguayas, especialmente en Maldonado.
La entrada en vigencia —aunque de forma provisoria— del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ya empezó a generar efectos concretos en la economía uruguaya. De ese escenario habló la economista Gabriela Castro-Fontoura en una entrevista emitida en el programa Hasta el Hueso, conducido por Nicolás Nuñez, y luego replicada en Mañana Viva.
Castro Fontoura, residente en Punta del Este y con larga experiencia profesional en Europa —vivió varios años en el Reino Unido antes del Brexit—, explicó que el acuerdo impacta directamente en más del 55 % de las exportaciones uruguayas. “Está aplicado de forma provisoria, pero el acuerdo ya está. Hay que empezar a usarlo desde hoy”, subrayó, remarcando que no aprovecharlo implica dejar el espacio a los competidores.
Uno de los puntos centrales de la charla fue el cambio de escala que se abre para empresas pequeñas y medianas del interior del país. Según la economista, el tratado no beneficia únicamente a grandes exportadores: también crea oportunidades para productores de Maldonado que hoy no venden al exterior, desde aceite de oliva y vinos hasta artesanías o alimentos de nicho. “No estamos hablando solo de Alemania, Francia o Italia: son 27 países y hay mercados inesperados”, señaló, citando como ejemplo el reciente primer embarque de merluza uruguaya a Lituania con arancel cero.
Sin embargo, advirtió que exportar no es un salto improvisado. “Lo primero es tener un plan de internacionalización. No es levantar el teléfono y vender”, explicó. Antes de pensar en la Unión Europea, recomendó consolidar el mercado interno y, en muchos casos, explorar destinos regionales como Argentina, Chile o el sur de Brasil. Ese recorrido previo, dijo, fortalece a las empresas en logística, financiamiento y estructura operativa.
Para quienes ya definieron dar el paso hacia Europa, Castro Fontoura destacó varias herramientas disponibles: programas de apoyo de Uruguay XXI y ANDE, participación en ferias internacionales —muchas con financiamiento parcial o total— y la búsqueda activa de importadores mediante redes profesionales. En ese punto, hizo hincapié en la necesidad de diferenciarse: “El comprador europeo recibe decenas de propuestas por día. Tenés una sola oportunidad para captar su atención”.
La economista insistió especialmente en la importancia de la narrativa y la comunicación. “Se invierte poco en industria audiovisual”, afirmó, señalando que hoy el comprador evalúa no solo el producto, sino también la imagen, las redes sociales y la historia que lo acompaña. Buenas fotografías, videos de calidad y traducciones profesionales —no solo automáticas— son, según explicó, parte clave del proceso.
El acuerdo también plantea desafíos. La mayor competencia de productos europeos en el mercado local, como quesos o aceites de oliva, es una realidad que ya se empieza a sentir. En particular, el sector lácteo aparece como uno de los más sensibles, con plazos de implementación más largos y una competencia muy fuerte. Aun así, Castro Fontoura consideró que hay margen para la diferenciación y para estrategias mixtas de exportación e importación dentro de una misma empresa.
Hacia el cierre, la economista fue clara: el acuerdo es una oportunidad, pero no automática. Requiere estudio, planificación y rapidez de reacción. “No todo es arancel cero desde el primer día. Hay que leer el tratado partida por partida”, advirtió, y llamó a productores y empresarios a prepararse mejor para no volver a quedar rezagados, como ocurrió en los primeros días con algunos cupos de exportación.
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