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Producción con identidad: cómo Los Manzanos crece desde Aiguá con alimentos y cosmética natural

El equipo de Empresa Viva conversó con los creadores de Los Manzanos, un proyecto productivo en Aiguá que combina vida comunitaria, elaboración artesanal y una mirada integral sobre economía, salud y territorio.

El emprendimiento nació hace casi una década, cuando Lorena Malvarez y Nicolás Darricarrere adquirieron un predio en la periferia del pueblo y comenzaron a construir sus casas con técnicas de bioconstrucción. En paralelo, empezaron a plantar, cosechar y elaborar para consumo propio. Con el tiempo, los excedentes dieron paso a conservas artesanales que primero circularon entre familiares y amigos, hasta transformarse en una propuesta productiva con identidad propia.

La búsqueda era cómo generar una economía que tuviera relación con lo que creemos en la vida y con lo que podemos aportar a la sociedad”, explicó Nicolás, al recordar los primeros pasos del proyecto y el proceso de ir descubriendo capacidades complementarias entre ambos: la elaboración creativa y el armado de redes comerciales y de comunicación.

A partir de esa base, el catálogo creció de manera orgánica. A las conservas iniciales se sumaron dulces, frutas en almíbar, vinagres y mermeladas elaboradas con producción propia y con frutas recuperadas del propio pueblo. En Aiguá, explicaron, abundan los árboles frutales en veredas y patios que muchas veces no se aprovechan, por lo que el diálogo con los vecinos se volvió parte del proceso productivo.

En paralelo, Lorena comenzó a desarrollar una línea de higiene personal y cosmética natural pensada, en un inicio, para uso familiar. Champú, desodorantes, pastas dentales y cremas empezaron a circular de mano en mano, impulsados por la experiencia directa de quienes los probaban. “Ver los resultados en la piel y en la salud es lo que me impulsa a seguir investigando y elaborando”, señaló Lorena, quien desde entonces profundizó su formación en plantas medicinales y medicina natural.

Esa línea terminó consolidándose bajo el nombre Alma Madre, hoy con más de siete años de desarrollo y una evolución constante de fórmulas y procesos. La propuesta se apoya en una elaboración artesanal, sin disruptores endocrinos, y responde a una demanda creciente de consumidores cada vez más informados y exigentes sobre los productos que usan a diario.

El crecimiento, sin embargo, también trajo desafíos. La necesidad de profesionalizar procesos, ampliar infraestructura y, al mismo tiempo, cuidar la vida familiar obligó a repensar el funcionamiento interno. “Aprendimos que para que el emprendimiento esté equilibrado, nuestra vida también tiene que estarlo”, reflexionó Nicolás, al explicar la decisión de conformar un equipo de trabajo que permita delegar tareas y sostener el proyecto sin desborde.

De cara al futuro, Los Manzanos apuesta a fortalecer la comunicación con sus clientes, seguir investigando y mejorando sus productos —especialmente en la línea de cosmética y medicina natural— y crecer de manera consciente, sin perder el sentido que dio origen al proyecto.

Actualmente, el emprendimiento funciona en Aiguá, donde se encuentra la sala de elaboración. La comercialización se realiza mediante contacto directo, redes y repartos mensuales en varias ciudades del este del país, con un fuerte peso del boca a boca como principal forma de recomendación.


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