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Carolina Lavagna: “Brote fue un brote real, algo que germinó en medio de la pandemia”

En plena pandemia y en un contexto de cambio profundo, Carolina Lavagna decidió dar un giro radical a su vida profesional y apostar por un proyecto propio. Así nació Brote, un emprendimiento gastronómico y de alimentación consciente que abrió sus puertas a fines de 2020 en Punta del Este. “Fue una decisión de dejar nuestros trabajos para generar algo nuevo, un local diferente”, explicó Lavagna, al definir el espíritu de una propuesta que surgió, literalmente, como un brote en medio de la incertidumbre.

El nombre no fue casual. “Nos pareció que por todo lo que veníamos pasando, tanto en la pandemia como en el cambio de trabajo, abrir un local era como un brote, algo que germinaba”, señaló. Junto a su hermana Elena, Carolina dejó atrás una extensa trayectoria en el mundo de la gastronomía tradicional y la pastelería de gran escala para enfocarse en un modelo más alineado con el bienestar y el equilibrio personal. “Todo cumple un ciclo. Fueron diez años de muchísimo trabajo y muy agotadores”, reconoció.

Desde sus inicios, Brote se posicionó como un espacio especializado en productos naturales, sin conservantes y con una fuerte curaduría detrás. El público inicial estuvo compuesto mayoritariamente por extranjeros residentes en la zona, especialmente europeos, aunque con el tiempo la propuesta fue captando también a consumidores locales. “Al principio venían muchos extranjeros que viven lejos y se llevan de todo. Hoy el público es mucho más variado”, contó Lavagna, destacando un cambio cultural paulatino hacia una alimentación más consciente.

La base del proyecto no responde a una postura extrema, sino a la información y la elección responsable. “Yo como de todo, pero trato de ser muy consciente de lo que como”, afirmó. En esa línea, subrayó la importancia de leer etiquetas y cuestionar productos ultraprocesados que aparentan ser saludables. El primer producto que integraron al local marcó el rumbo del negocio: “Fueron las pastas de frutos secos de Samadi. Tienen un solo ingrediente. No hay endulzantes ni nada agregado”, explicó.

Además de la tienda, Brote avanza ahora en el desarrollo de una cocina propia con opciones frescas para llevar, sumando ensaladas, sándwiches y preparaciones caseras que refuerzan la identidad del espacio como un lugar cercano y cotidiano. “Brote es como mi casa”, resumió Carolina, al describir el vínculo que construyeron con sus clientes, a quienes conocen por nombre y acompañan en sus elecciones diarias.

Actualmente, el local funciona de lunes a viernes de 9 a 19 horas y los sábados de 9 a 14, consolidando una propuesta que combina producto, asesoramiento y comunidad. Un proyecto que, fiel a su nombre, sigue creciendo desde la raíz.


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