Huertas, inclusión y agroecología en Punta del Este: la apuesta de SoyEco
Ignacio Floridi y Nicolás Laffatigue contaron cómo nació SoyEco y su apuesta por las huertas, la educación y la integración en Uruguay.
La historia de SoyEco comenzó hace muchos años, a partir del sueño de Ignacio Floridi, ingeniero agrónomo especializado en agroecología, de enseñar a las personas a producir sus propios alimentos. Junto a Nicolás Laffatigue, psicólogo y counselor, fueron transformando esa idea inicial en un proyecto que hoy tiene presencia en Argentina y Uruguay.
En diálogo con Gonzalo Sobral en el programa Empresa Viva de Radio Viva, ambos repasaron el camino recorrido y explicaron cómo la iniciativa fue creciendo desde las huertas educativas y los programas destinados a personas con discapacidad hasta convertirse en un servicio integral de producción y asesoramiento agroecológico.
De la agroecología a la integración
Floridi explicó que su especialización y su experiencia laboral estuvieron siempre vinculadas a la producción de alimentos de manera sustentable. El objetivo inicial era acercar a las personas al cultivo de sus propios alimentos y recuperar conocimientos que, en muchos casos, permanecían en las generaciones mayores.
Laffatigue, por su parte, llegó a la agroecología desde otro campo. Su experiencia de trabajo con personas con discapacidad se combinó con el proyecto de SoyEco y permitió desarrollar programas que vincularon las huertas con la inclusión laboral. Actualmente, en Buenos Aires, uno de esos programas municipales brinda trabajo a más de 50 personas con discapacidad, que producen en las huertas y reciben una remuneración por su tarea.
La experiencia también permitió descubrir el potencial de la huerta como herramienta de integración. Según Laffatigue, cuando personas con diferentes capacidades trabajan juntas en la tierra, las diferencias vinculadas a los tiempos de aprendizaje o a la forma de procesar información pierden protagonismo.
“En la huerta lo que tiene es que integra y une”, señaló. Sembrar, cultivar, compartir y jugar generan un espacio común en el que todos pueden participar, más allá de sus características individuales.
Uruguay, un terreno fértil
Hace entre diez y quince años comenzaron a trabajar en Uruguay y, hace aproximadamente cinco años, decidieron instalarse definitivamente en el país. Punta del Este fue uno de los lugares elegidos para desarrollar el proyecto, donde inicialmente comenzaron trabajando con huertas particulares.
Con el tiempo, SoyEco también empezó a ganar espacio en el ámbito educativo. Actualmente trabaja en una institución de Punta del Este que abarca desde educación inicial hasta el liceo, incorporando la huerta como parte de una propuesta vinculada a la alimentación saludable y al contacto con la naturaleza.
Los emprendedores aseguran que encontraron en Uruguay muchas personas interesadas en producir sus propios alimentos, aunque no siempre cuentan con los conocimientos necesarios para comenzar. “Hay muchas ganas”, resumieron, y consideran que allí existe una oportunidad para desarrollar nuevos proyectos.
El servicio que ofrecen comprende desde la planificación y armado de huertas hasta el asesoramiento y capacitación a distancia. También trabajan con montes frutales y producción de frutas y verduras mediante prácticas agroecológicas.
Mucho más que cultivar
Para Floridi y Laffatigue, una huerta no se limita a producir alimentos. El contacto directo con la tierra genera aprendizajes, paciencia, satisfacción y una relación diferente con la alimentación.
“Huerta no es hacer huerta, nada más. Es mucho más que eso”, explicó Floridi. En su experiencia, quienes comienzan a cultivar descubren una satisfacción especial al ver crecer algo que ellos mismos sembraron, incluso cuando se trata de una pequeña maceta o un metro cuadrado.
También cambia la manera de alimentarse. Al producir en casa, las personas comienzan a consumir aquello que ofrece la huerta en cada época del año, adaptando su alimentación a los cultivos de estación y reduciendo la dependencia de productos que llegan al supermercado desde otros lugares.
Los entrevistados destacan además el valor del contacto con la naturaleza en un contexto cada vez más tecnológico. Frente a herramientas como la inteligencia artificial, consideran que la experiencia práctica sigue siendo irremplazable: “Lo tenés que poner en práctica”, explicó Laffatigue.
Un futuro con más huertas
SoyEco proyecta continuar creciendo en Punta del Este y extender su trabajo a instituciones, empresas y barrios privados. Entre sus proyectos aparece también la posibilidad de desarrollar huertas comunitarias, donde los vecinos puedan participar del cultivo y posteriormente consumir lo producido.
La empresa también amplió sus posibilidades a partir de la digitalización. La pandemia impulsó un sistema de asesoramiento remoto que permite acompañar huertas a distancia mediante fotografías, videos y consultas permanentes.
“Estamos mucho más cerca de las huertas de lo que estábamos antes”, destacó Laffatigue, quien considera que esta modalidad permitió que SoyEco llegue a más lugares y acompañe procesos que anteriormente requerían presencia física.
Para los emprendedores, Punta del Este representa además una plataforma para continuar expandiendo el proyecto. Observan un creciente interés por el cuidado ambiental, la alimentación saludable y las propuestas vinculadas a lo natural. En ese contexto, consideran que el futuro de SoyEco tiene un amplio campo de desarrollo tanto en el departamento como en el resto de Uruguay.
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