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Silvestre: cocina casera, productos locales y una propuesta que trasciende la temporada en Punta Ballena

Ubicado en el kilómetro 117 de la ruta y a solo 150 metros de la playa, Silvestre se ha consolidado como una propuesta gastronómica de perfil familiar que combina cocina casera, producto fresco y un entorno pensado para disfrutar sin apuros. En diálogo con el programa Cómo Pez en el Agua, Matías Grunwald, propietario y creador del restaurante, explicó que el espíritu del lugar es que los clientes lo vivan “casi como una casa”, en una zona donde “se está armando un pueblito muy lindo de restaurantes”.

La propuesta culinaria se apoya fuertemente en la estacionalidad y en el respeto por el producto. “Tratamos de cambiar la carta en cada estación. Así trabajamos con lo fresco, lo del momento”, señaló Grunwald. Durante Semana Santa, el foco estuvo puesto en pescados y preparaciones livianas como el ceviche, una elección que responde tanto al clima como a las preferencias del público en esa época del año.

Uno de los diferenciales del restaurante es el trabajo con pesca local. “Mucho compramos de Piriápolis, pesca local”, explicó el chef, quien además destacó la incorporación del esturión proveniente de criaderos de caviar de Río Negro. Se trata de un producto que manejan con especial cuidado y que suele ofrecerse fuera de carta: “Preferimos tenerlo solo cuando está perfecto”. El esturión se presenta con salsa de mostaza y crema, en ceviche o a la parrilla, según la disponibilidad y el punto óptimo del pescado.

Más allá de las opciones de mar, Silvestre tiene un plato que se transformó en su sello indiscutido. “El plato que más sale, pero por lejos, es el pastel de carne”, afirmó Grunwald. La receta combina carne braseada al vino tinto, puré de boniatos y una capa final de azúcar caramelizada, una preparación que atraviesa todas las temporadas y concentra gran parte de las preferencias del público.

El espacio es otro de los aspectos clave de la experiencia. Si bien el jardín exterior es uno de los grandes atractivos del restaurante, especialmente en verano, Grunwald remarcó la intención de potenciar también el salón interior durante los meses fríos. “La parte de afuera es divina y es lo que nos caracteriza, pero la de adentro también está lindo. Tenemos una estufita de leña, entonces apenas empiezan los fríos ya la prendemos”, comentó.

La experiencia se completa con música en vivo: un trío de jazz al mediodía que acompaña sin invadir y refuerza el clima relajado del lugar. Pensando en el resto del año, Silvestre mantendrá su actividad luego de Semana Santa con horarios reducidos —jueves por la noche y viernes, sábado y domingo todo el día— y sumará nuevamente la venta de productos congelados caseros, como pasta rellena y pastel de carne. “Es algo que ya hicimos el año pasado y funcionó muy bien para ayudar durante el invierno”, concluyó Grunwald.


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