Panakos: de la pandemia a un negocio de panes saludables
Andi Espinosa cuenta cómo nació Panakos en pandemia y cómo evolucionó hacia panes energéticos premium con foco en nutrición, salud y escucha activa del consumidor.
En el programa Empresa Viva hablamos con Andi Espinosa, creador de Panakos, un emprendimiento nacido en Punta Ballena que tiene al pan como eje central, pero con una propuesta distinta: productos energéticos, elaborados con ingredientes funcionales, que hoy se distribuyen en todo el departamento de Maldonado y también fuera de la región.
La historia de Panakos está directamente ligada a la trayectoria personal de Espinosa y a un contexto clave: la pandemia. Ese período fue el punto de partida para un proyecto que comenzó casi de manera experimental, impulsado por la necesidad de reinventarse en un escenario de encierro y cambios en el consumo.
“Yo estoy en el mundo de la gastronomía hace bastantes años, no desde lo profesional sino desde un lugar más autodidacta”, explicó Espinosa. Su vínculo con la cocina venía de antes, a partir de la cercanía con amigos del rubro gastronómico y una participación constante en ese universo, aunque sin desarrollo laboral directo.
El salto hacia el emprendimiento llegó durante la pandemia, cuando junto a un amigo con experiencia en restaurantes comenzaron a pensar alternativas para llegar al consumidor sin depender del formato tradicional de restaurante. En ese proceso identificaron una oportunidad en el crecimiento del mercado de productos sin gluten y de la alimentación funcional.
Sin embargo, el enfoque inicial fue cambiando. “Nos dimos cuenta de que nuestro valor diferencial no era el sin gluten, sino un pan nutritivo con una finalidad específica”, señaló. A partir de allí, el proyecto dejó de apuntar exclusivamente a celíacos y se orientó hacia un público más amplio vinculado al fitness, la alimentación consciente y las dietas especializadas.
Con el tiempo, Panakos fue consolidando una línea de productos diversa: panes energéticos a base de quinoa, versiones keto con almendras, opciones elaboradas con semillas y propuestas proteicas de legumbres como lentejas y poroto mung. El desarrollo del producto, según Espinosa, estuvo fuertemente guiado por la demanda del propio consumidor.
“El cliente fue el que fue creando el producto”, afirmó. En ese proceso, el emprendimiento pasó de la venta inicial en dietéticas y comercios especializados a una expansión más amplia en distintos puntos del país, con foco en un consumidor que busca alimentación saludable pero también práctica.
Uno de los conceptos centrales del proyecto es la idea de producto premium, no solo por su composición, sino por su proceso de elaboración. Panakos trabaja con molienda propia de ingredientes, activación de semillas y sin recurrir a harinas industrializadas. “No tratamos de simular el pan tradicional, son panes con personalidad”, remarcó.
Espinosa también destacó el valor de la activación de semillas y el impacto en la digestión y la calidad nutricional del producto, diferenciándose de las harinas procesadas habituales en el mercado.
En cuanto al modelo de crecimiento, el emprendedor señaló que el mercado uruguayo es reducido, lo que obligó a ajustar expectativas y estrategias. Un concurso de apoyo a emprendimientos al que se presentaron no fue aprobado, algo que en su momento significó una frustración, pero también un punto de inflexión para redefinir el rumbo del negocio.
Hoy Panakos funciona con una lógica de escucha constante del cliente. “Yo escucho al cliente, qué quiere, qué necesita y qué se viene”, explicó Espinosa, quien asegura que gran parte de las decisiones de desarrollo surgen del contacto directo con consumidores y comerciantes.
La distribución se concentra principalmente en Maldonado y Montevideo, con entregas puntuales al interior del país. La producción sigue ubicada en Punta Ballena, donde el proyecto mantiene su base operativa.
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