La coproducción uruguayo-colombiana-costarricense Bye Bye, Paraíso llega al país con una historia incómoda
La productora y coguionista Gabriela Fonseca habló En la Punta de la Lengua sobre la película y su historia sobre el amor y la dependencia.
La película Bye Bye, Paraíso, dirigida por Kim Elizondo Navarro y coproducida entre Costa Rica, Uruguay y Colombia, se estrena en Uruguay con una historia que pone en el centro a una mujer enfrentada a la pérdida de la estabilidad que había construido alrededor de una relación. La productora y coguionista Gabriela Fonseca conversó con En la Punta de la Lengua sobre el origen del proyecto, el proceso de escritura y el trabajo de un equipo integrado mayoritariamente por mujeres. La película tuvo su estreno internacional en el Festival de Málaga y forma parte de una producción regional.
Una mujer frente al “paraíso”
La protagonista es Vilma, una mujer de unos 40 años que finalmente consiguió la vida de lujo que siempre había imaginado. Vive en una casa de playa en una de las zonas turísticas más exclusivas de Costa Rica y espera cada año la visita de su pareja estadounidense, quien sostiene económicamente ese estilo de vida desde la distancia.
Pero un año él no aparece, corta la comunicación y el dinero comienza a escasear. Vilma queda entonces obligada a enfrentarse sola a ese paraíso que había construido junto a su “príncipe azul”.
“Lastimosamente en esta región sí tiende a pasar mucho que aún el amor romántico nos lleva tal vez a tomar decisiones que nos ponen en alguna dependencia económica, en alguna dependencia emocional”, explicó Fonseca.
La productora contó que, durante el desarrollo del proyecto, descubrieron que la historia de Vilma conectaba con experiencias conocidas por muchas personas. Incluso realizaron un focus group denominado El amor después de los cuarenta, en el que mujeres de esa edad y mayores compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre el peso del amor romántico en sus propias decisiones.
“Todas y todos tenían una historia similar a la que podían referirse, desde una familiar, una vecina o incluso de puro chisme del barrio”, relató.
Un personaje construido sin juicios
Uno de los principales desafíos del equipo fue evitar que Vilma apareciera ante el público como un personaje al que simplemente había que juzgar por sus decisiones.
Fonseca explicó que junto a Kim Elizondo trabajaron especialmente en encontrar las distintas capas que permitieran comprender a la protagonista: su pasado de escasez, sus expectativas alrededor del llamado “American dream”, el amor romántico y las razones que la llevaron a construir su vida de esa manera.
La actriz María Luisa Garita Ramírez fue finalmente la encargada de interpretar a Vilma. El proceso de casting fue extenso y estuvo acompañado incluso por un cortometraje previo que permitió al equipo explorar intérpretes y rostros.
“Cuando encontramos a María Luisa la verdad fue como un clic”, recordó Fonseca. La conexión se hizo todavía más evidente cuando descubrieron que la actriz compartía algunos rasgos inesperados con el personaje: entre ellos, su facilidad para utilizar el hula hula como una forma de liberar tensión.
“Fue muy interesante ver también cómo ella terminó de aportar cositas para terminar de coser el personaje”, señaló.
Siete años de trabajo y una red latinoamericana
Bye Bye, Paraíso es fruto de un proceso que llevó alrededor de siete u ocho años y que comenzó cuando Fonseca y Elizondo estudiaban en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba. La película terminó convirtiéndose en una coproducción entre Costa Rica, Uruguay y Colombia, con Bicha Cine, Bocacha Films y Galaxia 311 como compañías productoras.
Fonseca destacó especialmente el intercambio creativo generado entre las realizadoras de distintos países. En el equipo participaron profesionales de Costa Rica, Colombia y Uruguay, entre ellas la continuista uruguaya Chicho Leoncini y la montajista uruguaya que trabajó en la película.
“Fue una fortuna que nos acompañaran estas chicas superpoderosas también a hacer esta peli”, afirmó.
Según explicó, las diferencias de experiencias y procedencias no generaron una disputa sobre cómo debía ser Vilma, sino un intercambio que enriqueció el personaje.
“Cada persona que se sumó al proyecto creía un poco en la visión creativa que teníamos la directora y yo para Vilma y para este universo”, contó. “Cada uno vino a aportar desde su experiencia de vida, desde esa Vilma que tal vez conocían en su historia personal”.
La propia escritura junto a Elizondo también se construyó desde ese intercambio. Durante años mantuvieron encuentros semanales en los que no necesariamente escribían escenas, sino que conversaban sobre recuerdos, familiares, experiencias y situaciones que pudieran alimentar al personaje.
“Realmente había muchas sesiones donde solamente conversábamos cosas de mi mamá, cosas de la tía de Kim, cosas que me acordé que una tía hizo en algún momento”, explicó Fonseca.
El cine hecho por mujeres en Centroamérica
La productora también analizó el crecimiento del trabajo audiovisual femenino en Centroamérica y las dificultades que todavía enfrenta la industria regional.
Según Fonseca, uno de los principales problemas es la falta de estructuras consolidadas de financiamiento, distribución y producción, lo que obliga a muchos proyectos a buscar alianzas internacionales. Sin embargo, considera que las coproducciones también pueden convertirse en una herramienta de crecimiento.
“Me parece fascinante porque siento que se hace un intercambio técnico artístico muy interesante”, sostuvo.
En el caso de Costa Rica, destacó además una particularidad que considera especialmente significativa: las películas dirigidas por mujeres han logrado, en numerosos casos, mayor recorrido y reconocimiento.
“Las películas que más logran recorridos o reconocimientos, o incluso se pueden ver en mayores pantallas, son las películas que están siendo dirigidas por chicas”, aseguró.
Para Fonseca, ese fenómeno demuestra que existe talento, aunque todavía sea necesario mejorar las políticas públicas y las estructuras de producción y distribución. “Estamos haciendo un montón con lo que tenemos”, resumió.
Bye Bye, Paraíso llega así a Uruguay como una coproducción latinoamericana que combina una historia íntima con una mirada sobre la dependencia económica, el amor romántico y las expectativas sociales alrededor de las mujeres. La película busca que el público acompañe a Vilma sin respuestas fáciles y, como adelantó Fonseca durante la entrevista, con “risas, llanto y momentos incómodos”.
La película fue dirigida por Kim Elizondo Navarro y escrita por Elizondo junto a Gabriela Fonseca Villalobos. La coproducción uruguaya estuvo a cargo de Bocacha Films.
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