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Déborah Rodríguez vuelve a ganar en Sudamérica y elige volver a casa: nueva etapa personal y deportiva desde Punta del Este

Tras consagrarse campeona sudamericana de los 800 metros en Colombia, Déborah Rodríguez atraviesa un gran momento deportivo y personal. Con la salud mental como eje y después de años en la elite internacional, la referente del atletismo uruguayo decidió volver a vivir a Punta del Este.

La atleta uruguaya volvió a demostrar su vigencia internacional al quedarse con la medalla de oro en los 800 metros de la Copa Sudamericana disputada en Colombia. En diálogo con Pato Pita en el programa Pura Vida, Rodríguez habló del inicio de temporada, del trabajo emocional que sostiene su carrera y de una decisión muy esperada: su regreso definitivo a Maldonado.

Si uno no tiene salud mental no hay resultados, todos los días trabajo para sentirme bien”, afirmó con claridad, dejando en evidencia el cambio de enfoque que hoy atraviesa su vida deportiva. Tras años de competencia al máximo nivel, la atleta reconoce que el disfrute y el bienestar personal se volvieron tan importantes como los tiempos y las medallas.

La victoria en Colombia marcó un arranque fuerte de año, aun en una etapa que ella misma reconoce como exigente. “El inicio de temporada siempre me cuesta, pero empezar con un triunfo suma mucho en lo mental. Más allá del oro, me quedo con las sensaciones”, explicó, ya instalada en Chile para una nueva competencia del calendario internacional.

Con 33 años y una trayectoria que la convirtió en referencia del atletismo uruguayo, Rodríguez reflexionó sobre la motivación y la necesidad de reinventarse. Contó que hubo etapas en las que competir dejó de ser disfrutable y que la terapia fue clave para recuperar el equilibrio. “Antes de ser deportista soy persona. Si no estoy bien emocionalmente, el cuerpo no responde”, sostuvo.

Ese proceso personal tomó aún más fuerza tras no clasificar a los Juegos Olímpicos de París, un golpe que, lejos de frenarla, profundizó su trabajo interno. “No es un camino lineal. Hay días buenos y otros no tanto, pero aprendí a tener paciencia conmigo misma”, señaló.

En ese contexto de cambio y madurez, llegó una de las noticias más significativas: después de muchos años de viajes, concentraciones y mudanzas, Déborah Rodríguez volvió a vivir a Punta del Este. “Durante mucho tiempo deseé volver a casa. Hoy hace meses que estoy en Punta y me siento muy feliz. Necesitaba tranquilidad, sentir hogar”, confesó emocionada.

La campeona sudamericana encara así una nueva etapa, combinando competencia internacional con raíces firmes en Maldonado. Entre entrenamientos, viajes y nuevos desafíos, su mensaje trasciende el deporte: el alto rendimiento también se construye desde el cuidado personal, el disfrute y la salud mental.


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