Valentín Trujillo repasó la historia de Punta del Este en UCU Senior, un programa que combina aprendizaje y socialización después de los 60
El curso Breve Historia de Punta del Este, dictado por Valentín Trujillo en el marco del programa UCU Senior, finalizó esta semana luego de ocho encuentros en los que los participantes recorrieron la evolución de la ciudad desde antes de la llegada de los europeos hasta el presente.
Durante su participación en la columna quincenal de la Universidad Católica en Conexión Empresarial, Trujillo, escritor, periodista, gestor cultural y docente, explicó que uno de los objetivos fue ampliar la mirada sobre los orígenes de Punta del Este. Según señaló, la historia del lugar no comenzó con la llegada de Juan Díaz de Solís en 1516, sino que estuvo precedida por otras sociedades que habitaban el territorio.
El curso abordó el período colonial, la caza de las ballenas, la Real Compañía Marítima durante el Imperio español, la consolidación de Maldonado y la creación del departamento, además de los procesos económicos y sociales que transformaron al pequeño balneario en una ciudad. Entre los ejes analizados estuvieron también las grandes inversiones hoteleras, desde el Hotel Biarritz hasta emprendimientos más recientes como el Conrad —actual Enjoy— y el proceso de transformación del antiguo Hotel San Rafael.
Trujillo destacó que esos cambios permiten observar una constante en la historia de Punta del Este: la llegada de inversiones que fueron impulsando la construcción, el trabajo y distintas transformaciones económicas, sociales y culturales. A su vez, consideró que conocer esa historia resulta particularmente relevante para una ciudad en la que muchas personas llegaron desde otros lugares y construyeron allí su vida.
En ese recorrido, el aporte argentino ocupa un lugar destacado. El docente señaló que la presencia argentina en Punta del Este no se limitó a las inversiones, sino que también tuvo incidencia en el ámbito social y cultural, con artistas vinculados al cine, el teatro, la música y la literatura. “El cordón umbilical” entre ambos lados del Río de la Plata, sostuvo, también se hace visible cuando las crisis políticas y económicas argentinas tienen repercusiones en Punta del Este.
Un espacio académico y también de encuentro
Más allá de los contenidos, Trujillo puso especial énfasis en otra dimensión de UCU Senior: la posibilidad de generar vínculos y romper rutinas. Los cursos tienen carácter académico, pero no incluyen las evaluaciones, pruebas o exámenes habituales de otros ámbitos educativos.
“Es un espacio de socialización, es un espacio de encuentro, es un espacio para conocer otra gente”, explicó. Según relató, algunos alumnos valoran especialmente contar con una actividad semanal que les permita organizar su tiempo y salir de rutinas que, después de la jubilación, pueden volverse demasiado repetitivas.
La propuesta está dirigida principalmente a mayores de 60 años, aunque también admite participantes de menor edad. Trujillo contó que entre sus alumnos hubo profesionales jubilados, como abogados, médicos y escribanos, pero también personas que continúan trabajando y buscan hacerse un espacio durante la semana para participar de los cursos.
Para el docente, uno de los aspectos más valiosos es que los participantes mantienen abierta la posibilidad de seguir aprendiendo. “Hay como un hambre de continuar”, afirmó, al referirse a una generación que en muchos casos mantiene su autonomía, sus capacidades y sus ganas de incorporar nuevos conocimientos.
Una propuesta que continúa con nuevos cursos
UCU Senior no finaliza con el cierre de Breve Historia de Punta del Este. Trujillo explicó que entre octubre y noviembre comenzarán ocho nuevos cursos, con contenidos diversos que abarcan áreas como inteligencia artificial, ecología, tecnología, psicología y memoria, además de propuestas vinculadas a las humanidades.
También están los ateneos, instancias abiertas en las que puede participar incluso quien no esté inscripto en el programa. Los alumnos, a su vez, pueden optar por cursar distintas materias de acuerdo con sus intereses o disponibilidad horaria.
Trujillo destacó especialmente que entre las propuestas aparece la inteligencia artificial, un área que considera relevante también para las personas mayores de 60 años. A su entender, aprender a utilizar nuevas herramientas constituye otra forma de mantener activa la capacidad de pensar, experimentar y aprender.
El componente social quedó especialmente reflejado en el cierre de su curso. Después de la última clase, alumnos y docente compartieron un café y un pequeño brindis, y varios participantes destacaron que durante el curso habían generado nuevas amistades y conocido personas con las que probablemente nunca habrían tenido contacto fuera de ese espacio.
Mientras tanto, existe la intención de que Breve Historia de Punta del Este vuelva a dictarse el próximo año. Trujillo contó que ya están conversando con la Universidad Católica para intentar retomar el curso en marzo.
Además, planteó una alternativa para quienes quieran acercar a familiares a la propuesta: los cursos pueden convertirse en un regalo de hijos a padres o de nietos a abuelos. La idea, explicó, es incentivar a esas personas a salir de sus rutinas, encontrarse con otros y mantener vigente el deseo de aprender.
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