La celeste une al mundo en la antesala del debut mundialista
Desde Miami hasta Australia, la previa del debut de Uruguay en el Mundial se vive con asados, banderas, viajes eternos y una certeza compartida: la celeste une al mundo.
Cielo celeste en Uruguay, cielo celeste en Miami, con la diferencia de que allí había 29 grados de temperatura cuando Marcos Grolero conversó con Mañana Viva sobre cómo se está viviendo la previa al debut de la selección uruguaya en el Mundial.
Instalado en North Miami, Grolero describió una ciudad tomada por el color celeste y por una intensa agenda de actividades que se multiplicaron durante todo el fin de semana. “Cielo completamente celeste a esta hora. Veintinueve grados ahora, treinta y tres a la tarde, y a la hora del partido unos treinta grados, posiblemente nublado, lo que va a ayudar a disfrutar más el partido”, relató.
El domingo fue el punto más alto de la previa. Banderazos, música, referentes del ambiente artístico y, sobre todo, un gran asado que reunió a uruguayos llegados desde distintos puntos del mundo.
El encuentro, que reunió a unas mil quinientas personas, fue organizado por uruguayos que viven en Miami, un colectivo que desde hace dos años impulsa este tipo de reuniones en parques del área metropolitana, especialmente en fechas vinculadas a la selección nacional. El parque —ubicado a aproximadamente una hora del centro de la ciudad— se transformó por varias horas en una auténtica extensión del Río de la Plata.
“Calculamos que había unas mil quinientas personas. Uruguayos que viven acá y otros que vinieron especialmente. Tamboriles, asado, vino, cerveza, cantos, truco… una postal uruguaya en un parque estadounidense desde las diez de la mañana hasta las cinco de la tarde”, contó el cronista.
Entre esas historias apareció la de una familia llegada desde Australia, que resume el sentimiento que atraviesa a miles de hinchas. Aaron William Bidón Camacho viajó desde Sydney junto a otros seis uruguayos. Veintidós horas de vuelo y una inversión que no duda en relativizar. “Como veinte mil dólares, la verdad. Pero esto es único. La plata no existe en este momento. La memoria vale más que la vida”, afirmó con emoción.
Consultado por lo que genera el fútbol, Aaron fue contundente: “Cada momento que vivimos no se puede comparar con la plata”. Y al hablar de expectativas, eligió el corazón. “Uruguay tiene una oportunidad para hacer algo lindo. Con la garra charrúa, si nos unimos bien, tenemos chance”.
La pasión no reconoce fronteras ni husos horarios. Tampoco límites económicos. “Si hay que pagar cinco o diez mil dólares una entrada para ver a Uruguay, lo pago. Es una memoria”, aseguró, antes de cerrar con un grito que se repitió una y otra vez durante la jornada: “¡Uruguay nomás!”.
En Miami, la llegada de la selección al hotel en Fort Lauderdale sumó otro capítulo emotivo a la previa. Hinchas esperando desde la tarde, banderas, cánticos y la certeza de que el debut ya se siente en la piel. “La previa fue muy intensa”, resumió Grolero.
Con transporte público gratuito, encuentros espontáneos en bares y parrilladas, y la camiseta celeste como idioma común, la ciudad se prepara para el estreno. Desde Uruguay, desde Miami o desde Australia, la historia se repite: cuando juega la celeste, el mundo se achica.
