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La startup uruguaya OlaCar retoma operaciones con un nuevo modelo de alquiler de autos

Tras ser adquirida por una multinacional, cerrada y luego recuperada por su fundador, Ola Car vuelve al ruedo. En Empresa Viva, Rodrigo Escobilla cuenta cómo relanzó la startup y desarrolló una tecnología que promete transformar el negocio del rent a car.

Rodrigo Escobilla emprende desde que tiene memoria. “Cuando era chico alquilaba PlayStation en el living de mi casa con ocho años”, recuerda. Ese impulso inicial, casi lúdico, fue tomando forma con los años hasta convertirse en OlaCar, una plataforma pionera en Uruguay para el alquiler de autos entre particulares.

La idea surgió de una necesidad concreta: el alto costo de tener un auto. “Un amigo estaba complicado para pagar patente, seguro y mantenimiento. Yo tenía pocos autos y clientes, entonces le propuse alquilar el suyo a cambio de una comisión. Ahí dije: ‘acá hay una oportunidad de negocio’”, relata.

El modelo creció rápido. Primero entre compañeros de trabajo, luego con amigos y conocidos, hasta integrarse al ecosistema emprendedor local con el apoyo de Endeavor y la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE). “Renuncié a mi trabajo y me dediqué cien por ciento. Abrimos un local en Ciudad Vieja y empezaron a sumarse más dueños”, explica.

El punto de inflexión llegó cuando una empresa chilena del mismo rubro adquirió OlaCar y lo incorporó como socio y country manager. El proyecto regional avanzó, ejecutó fondos de la ANII y cumplió objetivos, pero el contexto del ecosistema startup golpeó fuerte. “La matriz decidió cerrar operaciones. Es parte del famoso ‘valle de la muerte’ que viven muchas startups”, reconoce.

Lejos de rendirse, Escobilla aceptó el desafío de continuar solo en Uruguay. Recuperó la marca original y relanzó Ola Car con una visión más ambiciosa. “Hoy tenemos unos 50 autos activos. No buscamos masividad, sino rentabilidad real para el dueño. Hay casos de personas que empezaron con un auto y terminaron comprando tres o cuatro”, señala.

Según explica, un auto chico —como un Onix, HB20, Celerio o Kwid— puede generar “una renta por encima del 20% anual, con el activo siempre a nombre del dueño y sin contratos rígidos”. A eso se suma un seguro comercial específico y un esquema flexible para entrar y salir de la plataforma.

El gran salto, sin embargo, está en la tecnología. OlaCar desarrolló un sistema que permite a las rentadoras tradicionales abrir sucursales 100% autónomas. “El cliente puede retirar un auto en una estación de servicio, las 24 horas, usando el celular. Nosotros ponemos la tecnología: apertura, cierre, encendido y un scoring de conducción”, detalla.

Ese puntaje mide frenadas bruscas, velocidad en curvas y revoluciones del motor. “Hoy el rent a car está ciego. Nosotros queremos incentivar el buen uso: quien maneja bien tiene beneficios, quien no, pierde ventajas”, explica.

El roadmap es claro: levantar capital para acelerar el crecimiento y expandirse por Latinoamérica con el modelo de rentadoras autónomas. “En el peer to peer nadie logró ser el ‘Turo de la región’. Y este modelo directamente no existe. Creemos que ahí hay una oportunidad enorme”, afirma.

Con aprendizaje, resiliencia y una segunda oportunidad para su empresa, Escobilla resume el espíritu del relanzamiento: “OlaCar vuelve distinta, más madura y con una solución que puede cambiar la forma de alquilar autos”.


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