Nuevo Convenio de la Construcción fija 40 horas para 2030
60 meses de previsibilidad, reducción gradual de la jornada y nuevos beneficios laborales y de salud es lo que establece el nuevo Convenio de la Construcción
El nuevo convenio colectivo de la construcción, correspondiente a la ronda once de los Consejos de Salarios del sector, ya quedó laudado y tendrá una vigencia de 60 meses. El acuerdo incorpora una reducción gradual de la jornada laboral hasta llegar a las 40 horas semanales en 2030, además de ajustes salariales, nuevos beneficios y modificaciones vinculadas a la seguridad, la salud y la protección de los trabajadores.
Los abogados Santiago Clavijo y Federico Clavijo, socios del estudio Clavijo, Pastorini & Asociados, analizaron el alcance del acuerdo en el programa Conexión Empresarial, conducido por Marcos Grolero y Verónica Bibloni, y destacaron como uno de los principales aspectos positivos la previsibilidad que genera para trabajadores, empresas y desarrolladores.
“Tenemos 60 meses de convenio”, remarcaron. Para los especialistas, contar con reglas conocidas durante cinco años resulta especialmente relevante en una actividad donde una obra de mediana o gran escala puede extenderse durante varios años. Según explicaron, una construcción de edificios de hasta unos 20 pisos puede tener actualmente un plazo promedio cercano a los 36 meses.
Un aumento salarial con retroactividad
En materia salarial, el convenio establece un aumento inicial de 5,17% desde el 1.º de abril de 2026. Debido a que la negociación se extendió durante cuatro meses, los trabajadores deberán recibir el pago retroactivo correspondiente a abril, mayo, junio y julio.
Clavijo explicó que el ajuste no solo impactará en los salarios abonados por las empresas, sino también en los aportes correspondientes al BPS. “Todos los jornales que pagaron y estaban al día, todavía no se sabía cuál era el ajuste. Entonces, como en este caso se tiene que efectivizar el pago retroactivo”, señaló.
El nuevo convenio también contempla correctivos por IPC y mecanismos destinados a preservar el salario real durante el período de vigencia. Para quienes tienen obras particulares en marcha, los entrevistados remarcaron que el impacto de la retroactividad debe ser tenido en cuenta, especialmente en construcciones pequeñas.
El camino hacia las 40 horas
Uno de los cambios de mayor alcance es la reducción progresiva de la jornada laboral. El esquema prevé modificaciones en agosto de 2027, mayo de 2028, mayo de 2029 y enero de 2030, cuando finalmente se llegará a las 40 horas semanales.
La reducción parte de la jornada actual de 44 horas y será gradual, de modo que las empresas puedan conocer con anticipación cómo cambiarán las reglas. Federico Clavijo consideró que esta gradualidad es importante porque permite que las nuevas condiciones sean contempladas en futuras presupuestaciones y proyectos.
El acuerdo también abre una posibilidad novedosa en materia de organización del trabajo: distribuir las horas de manera diferente durante la semana. Entre los ejemplos mencionados estuvo la posibilidad de trabajar ocho horas de lunes a viernes o nueve horas de lunes a jueves y cuatro horas los viernes.
Para los entrevistados, este punto puede representar un cambio significativo en el derecho laboral uruguayo, ya que actualmente la compensación de horas no resulta, en términos generales, jurídicamente viable. La posibilidad de organizar la jornada de otra manera deberá, de acuerdo con lo planteado en la entrevista, articularse entre empresa y trabajador.
La reducción de horas también genera interrogantes sobre los costos de las obras. Clavijo señaló que sería difícil establecer hoy cuánto representará ese cambio en 2030, porque los métodos constructivos y la tecnología continúan evolucionando. Mencionó como ejemplo la incorporación de sistemas como el steel frame y la construcción mediante placas, que pueden requerir menos trabajadores.
En ese sentido, estimó a título personal que el impacto final sobre el costo general de una construcción podría no superar el 3%, aunque aclaró que se trata de una estimación propia y no de una proyección del estudio ni de las organizaciones del sector.
Productividad, beneficios y seguridad
Precisamente para analizar cómo compensar el impacto de la reducción horaria, comenzó a funcionar una comisión integrada por las cámaras de la construcción y el SUMCA para trabajar sobre productividad. Para Clavijo y Clavijo, este ámbito es clave: reducir horas sin discutir productividad podría traducirse directamente en un aumento de costos, mientras que una mayor eficiencia podría ayudar a amortiguar ese efecto.
El convenio incorpora además nuevos beneficios. Entre ellos aparecen modificaciones en los fondos de cesantía, medidas para facilitar el retiro de los trabajadores y la revisión de aspectos relacionados con la seguridad social y las jubilaciones. También se incrementan las instancias de recorrida de los delegados de seguridad y se prevén cambios en la entrega de ropa de trabajo, que se duplicará a partir de 2028.
En materia de salud, el acuerdo incluye medidas de prevención del cáncer de próstata. Los trabajadores mayores de 40 años recibirán $1.000 para realizarse el análisis de PSA, además de contemplarse medidas vinculadas a la realización de estudios médicos y acciones relacionadas con salud mental.
También se incorporan nuevos protocolos ante situaciones de altas temperaturas y alertas meteorológicas, junto con una revisión de las normas de protección personal y de las condiciones de seguridad en las obras.
Los entrevistados destacaron, además, la continuidad de la cláusula de prevención de conflictos. Ante determinadas situaciones, como eventuales despidos, la empresa debe comunicar al sindicato con anticipación para habilitar una instancia de diálogo y buscar soluciones antes de que el conflicto llegue a la obra.
Esto no significa que el nuevo convenio establezca una cláusula de paz. “El convenio en ningún lado habla de una cláusula de paz”, aclararon. La apuesta está en que los conflictos puedan resolverse preferentemente mediante negociaciones bipartitas entre empresas y trabajadores y, cuando sea necesario, con la participación del Ministerio de Trabajo.
Para los socios del estudio, el balance del nuevo convenio es positivo por la previsibilidad de cinco años, la reducción gradual de la jornada y la incorporación de nuevas herramientas laborales. Al mismo tiempo, señalaron que quedan desafíos vinculados a la productividad y a cómo evolucionará el costo real de las obras a medida que se avance hacia las 40 horas.
En una actividad especialmente relevante para Maldonado, donde la construcción representa uno de los principales motores económicos junto con el turismo, los cambios tendrán impacto no solo en grandes desarrollos sino también en pequeñas obras particulares. Clavijo y Clavijo plantearon, además, la necesidad de discutir en el futuro si los Consejos de Salarios deberían contemplar las diferentes realidades económicas de cada departamento o región.
Crédito imagen portada: gub.uy
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