La fundadora de NAF La Barra explica por qué crecen los nados en aguas abiertas durante todo el año
Desde la pandemia, los nados en aguas abiertas ganan adeptos en la costa. Comunidad, seguridad y pasión explican por qué cada vez más personas eligen el mar.
En el programa Pura Vida, conducido por Pato Pita y Acu Iribarren, la nadadora y gestora deportiva Vicky Artigas compartió su experiencia al frente de NAF La Barra, un proyecto que impulsa el nado en aguas abiertas y frías durante todo el año en distintos puntos de la costa de Maldonado.
Artigas explicó que el origen del grupo se remonta a la pandemia, cuando el cierre de clubes y piscinas llevó a muchos nadadores a buscar alternativas en el mar. “Empezamos de manera espontánea en la Mansa, en el muelle de Mailhos. Llegábamos con el mate y esperábamos que alguien más se animara a entrar al agua”, recordó.
Con el paso del tiempo, la propuesta creció y se consolidó como una comunidad estable. Hoy, los grupos nadan prácticamente todos los días, siempre que el clima lo permita, recorriendo diferentes playas desde la Brava hasta José Ignacio. Las distancias se adaptan a las condiciones del mar y al nivel de cada participante, con recorridos que van desde quinientos metros hasta tres mil.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la seguridad. Artigas remarcó que el nado en el mar requiere conocimiento de corrientes, vientos y orientación, y que nunca se deja solo a quien tiene menos experiencia. “Siempre nos agrupamos, paramos las veces que sea necesario y cuidamos especialmente a los más débiles”, señaló.
La fundadora de NAF La Barra destacó además el espíritu de comunidad que se genera dentro del grupo. Para muchos participantes, el nado funciona como una forma de terapia y superación personal. “Aparecen miedos, como no ver el fondo o no tener referencias, pero con acompañamiento todo eso se trabaja y se transforma”, explicó.
Durante la entrevista, también se abordaron aspectos técnicos del nado en aguas abiertas. Artigas sostuvo que en el mar también se puede entrenar técnica, trabajar brazada y patada, y mejorar el rendimiento deportivo, desmitificando la idea de que solo la piscina permite entrenamientos estructurados.
En cuanto al equipamiento, subrayó que la boya es obligatoria, tanto por seguridad como por visibilidad, además del gorro, lentes y traje de neopreno en invierno. “Bien equipados, no pasamos frío”, aseguró.
Consultada sobre los desafíos personales, Artigas mencionó cruces exigentes y encuentros con fauna marina, como lobos marinos, delfines y ballenas, experiencias que describió como intensas pero profundamente significativas. “El mayor desafío siempre está en la cabeza”, afirmó.
Finalmente, invitó a quienes quieran iniciarse a hacerlo con responsabilidad. Para sumarse a los nados grupales se requiere saber nadar al menos cien metros sin parar. “Siempre hay un día ideal para ese bautismo”, dijo.
NAF La Barra continúa creciendo y proyecta experiencias de nado en otros países, combinando deporte, naturaleza y comunidad, con el mar como escenario principal.
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