Fabiana Cremer, nutricionista: «Cuando falta proteína en la dieta, el organismo degrada músculos y otros tejidos para cubrir sus funciones vitales»
La proteína no es solo un nutriente asociado al gimnasio: es una pieza central para la energía diaria, el metabolismo, la inmunidad y un envejecimiento saludable. Así lo explicó la nutricionista Fabiana Cremer durante una entrevista en el programa radial Pura Viva, conducido por Pato Pita y Acu Iribarren, en la previa del Día Mundial de la Proteína, que se conmemora cada 27 de febrero.
Desde Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, Cremer —licenciada en Nutrición y Dietética, diplomada en Nutrición Deportiva, integrante del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife y autora del libro Niños saludables, familias felices— se propuso desmontar uno de los mitos más extendidos: “La proteína no es solo para quienes entrenan; el cuerpo la necesita todos los días para funcionar bien”.
¿Qué funciones cumple la proteína en el organismo?
La especialista explicó que la proteína es estructural y funcional al mismo tiempo. “Forma parte de los músculos, la piel, el cabello y las uñas, pero también de hormonas, enzimas y anticuerpos, por lo que está directamente vinculada al sistema inmunológico”, señaló. Además, recordó que muchos neurotransmisores clave derivan de aminoácidos: “La dopamina y la serotonina dependen de la proteína, por eso su consumo impacta en el ánimo, la concentración y el bienestar cotidiano”.
¿Por qué la proteína debe consumirse todos los días?
A diferencia de los carbohidratos, que el cuerpo puede almacenar como glucógeno, la proteína no se guarda. “La proteína hay que comerla todos los días, idealmente en cada comida”, remarcó Cremer. Cuando la ingesta es insuficiente, el organismo entra en modo de ahorro: “Prioriza funciones vitales y empieza a perder masa muscular, baja el metabolismo y aparece más cansancio”.
¿La proteína es necesaria aunque no se haga ejercicio?
La respuesta de la nutricionista fue clara: sí. “Incluso una persona sedentaria está renovando tejidos todo el tiempo. Sin proteína suficiente, ese recambio no se da de manera eficiente”, explicó. En ese sentido, subrayó que el consumo proteico no debe asociarse solo al deporte, sino a la salud general y al mantenimiento del cuerpo a lo largo del tiempo.
¿Qué pasa con la proteína en la infancia?
Cremer destacó el rol central de la proteína en el crecimiento. “Es fundamental para el desarrollo muscular y óseo, y también participa en hormonas del crecimiento”, afirmó. En familias vegetarianas, aclaró que no es imprescindible suplementar si la dieta está bien planificada: “Combinando legumbres con cereales se puede lograr un perfil completo de aminoácidos”. También mencionó que, dentro de las fuentes vegetales, “la soja y la quinoa se destacan por su alto valor biológico”.
Fuentes proteicas y suplementación: ¿cuándo es útil?
Según la entrevistada, las proteínas de origen animal —carne, pollo, pescado, huevo— suelen tener perfiles aminoacídicos más completos. Sin embargo, existen alternativas vegetales de alta calidad. “Los batidos con aislado de proteína de soja tienen un índice de calidad comparable al del huevo”, explicó, y aclaró que pueden ser útiles como complemento práctico, por ejemplo en el postentrenamiento. “No sustituyen una buena alimentación si esta ya cubre los requerimientos diarios”, enfatizó.
Proteína, envejecimiento y sarcopenia
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue el vínculo entre proteína y envejecimiento saludable. Cremer advirtió que “a partir de los 30 años se pierde entre un 3 y un 8% de masa muscular por década, y esa pérdida se acelera después de los 60”. Cuidar la masa muscular, dijo, es clave para preservar fuerza, movilidad, metabolismo e independencia funcional. “La proteína es una gran aliada para vivir más años con calidad de vida”.
La realidad en Uruguay y un cambio inmediato posible
Pese a la fuerte cultura cárnica del país, la nutricionista señaló que observa desayunos pobres en proteína y algunas carencias nutricionales en niños, como déficit de vitamina B12. Su recomendación fue concreta y accesible: “Sumar huevos o yogur griego al desayuno es un cambio simple que mejora el rendimiento físico y mental desde temprano”.
Un mensaje que va más allá de la estética
Como cierre, Cremer sintetizó la idea central del encuentro en una frase contundente: “Proteína, músculo, longevidad y calidad de vida están directamente conectados”. Y concluyó: “No se trata solo de verse fuerte, sino de vivir más fuerte”.
